"La ciencia, el conocimiento y el saber son patrimonio de la humanidad"

 

Como consecuencia de los numerosos y fatídicos incendios forestales que azotaron a nuestro País (España) durante el pasado verano de 2005, se despertó en mí la curiosidad por averiguar cómo este tipo de catástrofes pueden intervenir de forma directa en el cambio climático global y en qué medida.

 

Sírvanos, como dato altamente significativo, conocer que sólo en nuestro país fueron devastadas 161 mil hectáreas (1.610.000 m2), un área equivalente a la superficie de la isla de Gran Canaria, en un periodo de tiempo no superior a los 6 meses.

 

A priori, es posible que alguno de vds. piensen que la atmósfera es infinitamente grande como para verse afectada de forma significativa por la energía calorífica liberada en los incendios, pero por desgracia para todos, me temo que esta postura no responde en absoluto a la realidad. A modo de ejemplo, imaginemos una habitación cerrada con una temperatura media de 20º. Si encendemos una cerilla en cualquier punto de la habitación, la llama de la cerilla desprenderá una energía calorífica que, independientemente de su cantidad, estará destinada de forma irremediable a incrementar la temperatura media final del aire de la habitación. Éste es un hecho incuestionable.

 

Por todo lo expuesto, me dispuse a medir, apoyado en todo momento por una potente herramienta de cálculo (cualquier hoja de cálculo nos serviría), el impacto real que los incendios forestales pueden provocar sobre la temperatura media de la atmósfera. Para ello fundamenté mi cálculo en un principio básico de la física, el equilibrio térmico, principio por el cual dos masas con distintas temperaturas que entren en contacto acabaran equilibrando sus temperaturas hasta igualarse. En este proceso, la masa de menor temperatura recibe calor y la de mayor temperatura lo cede, hasta alcanzarse el equilibrio térmico entre ambas. En el caso de que ambas masas sean gaseosas o líquidas y puedan mezclarse, como es el caso del aire, la transferencia de temperatura que se produce entre ambas se denomina "propagación del calor por coducción". También es correcto afirmar que la masa de menor temperatura cede "temperatura negativa" a la de mayor calor, o sea, frío. Éste es el enunciado básico del principio del equilibrio térmico, que por supuesto resulta aplicable a cualquier tipo de materia y por tanto al aire. De esta forma podemos calcular el aumento de temperatura que sufriría la atmostera al recibir el calor producto de los incendios.

 

Pero para realizar dichos cálculos necesitaremos los datos siguientes:

 

* Volumen total de la atmósfera. Constituye el volumen de la atmósfera en su totalidad y podemos representarlo en nuestros cálculos como Masa A. ( Cómo calcularla )

 

* Volumen del área incendiada. Es calculado aplicando una altura media a la superficie incendiada. Podemos denominarlo también volumen de masa calorífica basándonos en la cesión de temperatura que transfiere al resto de la atmósfera. Representa la masa de aire caliente producida con motivo del incendio y será denominado en nuestros cálculos como Masa B. ( Cómo calcularla )

 

* Volumen total de la atmósfera MENOS el volumen de la masa calorífica. Constituye el volumen de la atmósfera que se mezcalará con el volumen del área calorífica. Es la masa de aire de la atmósfera que recibirá el calor y por tanto verá incrementada su temperatura hasta alcanzarse el equilibrio térmico con la masa calorífica. Podemos designarla en nuestros cálculos y de forma aclaratoria como Masa C . ( Cómo calcularla: Masa C = Masa A - Masa B )

 

* Temperatura media inicial de la atmósfera total. Se trata de la temperatura atmosférica media que nos servirá de referencia ya que es la misma temperatura media de la Masa C como temperatura inicial ( antes de recibir el calor de la Masa B ). En nuestros cálculos podremos denominarla como Temperatura Inicial. ( Cómo calcularla: es un dato facilitado por el investigador )

 

* Temperatura media de la masa calorífica ( Masa B ), es decir, del Volumen del área incendiada. Este volumen es calculado aplicando una altura media a la superficie incendiada. En nuestros cálculos podremos denominarla como Temperatura B. ( Cómo calcularla: es un dato facilitado por el investigador )

 

* Temperatura media final de la atmósfera. En nuestros cálculos podremos denominarla como Temperatura Final. Resultante del equilibrio térmico alcanzado entre las temperaturas de las masas C y B, o sea, la Temperatura Inicial y la Temperatura B.

 

 

 

Ciertamente, sin ninguna pretensión de establecer una postura alarmista, nadie podrá negar que las cifras arrojadas ponen los pelos de punta al mayor de los incrédulos. Por ello precisamente recurro a La Red invitando a que personas con un mayor y más profundo conocimiento científico puedan aportar, puntualizar, desmentir o corregir estos cálculos que, vuelvo a repetir, resultan absolutamente espeluznantes rompiéndonos los esquemas y las previsiones más desalentadoras y catastrofistas que podamos imaginar en un futuro prácticamente inmediato. La cuenta atrás ha comenzado y probablemente nadie pueda detenerla.