Hace un tiempo, un buen amigo me remitió por e-mail una reflexión interesante donde las haya, y de una trascendencia aún mayor.

En su mensaje, este amigo me hablaba de realidades paralelas o niveles, en la vida del ser humano, realidades distintas alas que conocemos y que pueden alcanzarse mediante técnicas de hipnosis, meditación, etc.

Con motivo de este mensaje, me dispuse a reflexionar y a intentar aportar mi opinión al respecto de estas realidades paralelas que él analizaba en su mensaje, y aunque el mensaje que me remitió no está transcrito literalmente, en mi respuesta intento anotar sus planteamientos básicos y argumentos para replicar a cada uno de ellos con mis reflexiones. Esta que les ofrezco es mi aportación a un tema que tal vez sea más complejo y profundo de lo que podemos llegar a imaginar.

Estimado amigo Jorge, sin duda y como siempre, te volví a leer con entusiasmo y profundidad y ello me ha servido de nuevo para sentar ideas que andaban enterradas y perdidas en mi red neuronal, sorprendiéndome una vez más por la increíble profundidad de tus análisis, de modo que volví a sacar mis conclusiones al respecto que son las que he ido detallando y quiero compartir ahora contigo, y con el resto del mundo a través de mi web, si no te parece mal claro!

Todo lo que cuento aquí es por supuesto cosecha propia, fruto de mis escasos conocimientos de neurología y de mi limitado razonamiento.

En un intento de simplificación, podemos decir que la realidad, tal y como la conocemos, es el resultado de una "ecuación", en el sentido de que una serie de señales (a las que denominaríamos inputs) entran por las vías sensoriales, son analizadas e interpretadas por un centro de interpretación-coordinación y control, el cual alcanza un resultado, que no es otro que la realidad que nosotros conocemos, o sea, nuestra propia realidad o realidad percibida. Si alteramos cualquiera de estas variables en la "ecuación", se producirán resultados diferentes, de modo que, cualquier alteración en las señales de entrada (inputs) a través de la intervención en las vías sensoriales o en el propio centro de coordinación-interpretación-control, puede llegar a producir resultados (realidades) completamente distintos ante situaciones contextuales y escenarios aparentemente idénticos, llegando así a lo que podríamos denominar "realidades paralelas".

Por supuesto, ni que decir hay que, en ciertas ocasiones, la complejidad de dicha "ecuación" así como las variables implicadas en la misma (experiencia, memoria, estado hormonal, anímico, etc.) y utilizadas por el centro de interpretación-control-coordinación para alcanzar un resultado, es algo que escapa a nuestro conocimiento.

A mi juicio, las realidades de las que me hablas, los tres casos de ejemplo, son fruto de lo que yo denominaría "distorsión perceptiva", que pensado de otro modo, podría no ser tal distorsión sino simplemente y como tú mencionas, una realidad distinta o paralela a la que conocemos (estándar o modelo) o también, un ángulo de percepción distinto que acaba produciendo una realidad distinta, como producto final del análisis e interpretación de unas señales previas de entrada y del procesamiento de éstas.

Al igual que tú, también encuentro gran similitud entre estas realidades, pero lo que pienso yo es que detrás de todos estos niveles, estados o realidades, el trance del yogui, el chamán o incluso la RV de Matrix, nos encontramos con el verdadero y único gestor de los sentidos y por tanto el auténtico responsable de la "distorsión perceptiva" de la que te hablo, el cerebro, y en ello, debes permitirme discrepar contigo, en tanto en cuanto no encuentro en ningún caso un plano espiritual en la existencia de dichas realidades paralelas. Explicarte como llego a esta conclusión, es lo que trataré de hacer lo mejor posible.

Ya que he comenzado denominando a las diferentes realidades como "distorsión perceptiva", no podemos obviar que los alucinógenos han sido distorsionadores de la percepción, o puentes entre lo que tú denominas distintas realidades o niveles, desde tiempos ancestrales y en prácticamente todas las culturas.

A veces, resultan curiosos los efectos alucinógenos de ciertas drogas en lo que a la distorsión de la realidad se refiere, por ejemplo, en un intento de definir los efectos de éstas, dicen del LSD, en alusión a sus niveles de distorsión perceptiva, que permite "oír colores y ver sonidos", asimilando incluso su efecto psicodélico al trance o al viaje astral, de ahí la utilización del nombre "viaje" para definir el efecto de esta droga. Los expertos que la han estudiado dicen que este tipo de alucinógenos pueden tener unos efectos tan fuertes en el sistema neuronal y que la distorsión de la realidad llega a ser tan aparentemente "real" que siempre es recomendado al iniciarse en su consumo (primeros viajes) contar con lo que en la jerga se denomina "guía", en un curioso y cierto paralelismo con, por ejemplo, el psicoanalista en el proceso de hipnosis.

Acerca los efectos distorsionadores en la percepción de la realidad, yo siempre he encontrado muy descriptivo un ejemplo que recuerdo aplicado al caso comparativo de los alucinógenos, es el siguiente:

Se encuentran 3 personas a la entrada de una ciudad amurallada, es de noche y la gran puerta se encuentra cerrada sin posibilidad alguna de acceder al interior de la ciudad. Las 3 personas han consumido drogas pero de un tipo distinto cada una de ellas, la primera ha consumido LSD (Dietilamida de ácido lisérgico), la segunda cocaína, y la tercera cannabis. Cuando se encuentran junto a la puerta de la ciudad con la intención de entrar en ésta, cada uno aporta su propia percepción que como verás a continuación distan bastante entre sí:

1ª persona (LSD): propone a los otros entrar por el ojo de la cerradura uno a uno.

2ª persona (cocaína): propone empujar la puerta con fuerza hasta echarla abajo.

3ª persona (cannabis): éste dice que prefiere tumbarse a dormir un rato y esperar a la mañana siguiente a que la abran para entrar.

Lo que vemos en el ejemplo son tres realidades diferentes y paralelas resultantes de la ingesta de alucinógenos y que acaban arrastrando y confundiendo al coordinador absoluto, al auténtico director de la orquesta de nuestros sentidos, el cerebro. El símil del director de orquesta con el cerebro me parece acertado ya que entiendo la percepción como un resultado producto de varios sentidos coordinados e interpretados de forma conjunta y no independientes.

Este caso muestra las distintas realidades de cada uno en función del tipo de alucinógeno consumido, una realidad provocada por la distorsión sensorial que estas sustancias producen en el cerebro, interfiriendo en éste y en la realidad percibida. Pero aún hay otro medio, incluso a veces, con mayor capacidad de modificar la percepción de la realidad conocida, un medio mucho más difícil de controlar pues no es inducido por consumo, voluntario o no, de una sustancia química, sino que es originado por el propio "director de la orquesta de la percepción", el cerebro, te hablo de la autosugestión o de la sugestión inducida (que acaba convirtiéndose finalmente en autosugestión).

Por supuesto, las conclusiones a las que llego, (que cuentan con la aprobación plena de mi "cerebro";) Están sustentadas en experiencias propias a lo largo de mi vida, en mi propia persona o en personas cercanas y son fruto de profundas reflexiones en busca de respuestas, reflexiones contrastadas siempre y en la medida de lo posible, con experiencias propias o cercanas.

Por ejemplo, en el campo de las drogas, he experimentado estados de distorsión perceptiva considerables (suerte que sólo fue unas pocas veces y en mi lejana juventud) pero me permitieron distinguir y vivir en primera persona las distintas realidades del ejemplo, realidades paralelas producto de la interacción alucinógeno-sentidos-cerebro. Me refiero a sentir como la orquesta se descompasa y la obra musical empieza a sonar de un modo diferente al que estamos acostumbrados.

También en realidad virtual, un campo que me apasiona como pocos, he vivido experiencias "sensoriales" bastante fuertes y he podido comprobar que la verdadera "inmersión" en este otro tipo de realidad, sólo se consigue cuando el sistema engaña plenamente al cerebro, de modo que éste ponga de su parte todo lo necesario para conseguir una realidad "paralela", o al menos, no cuestione ni contraste demasiado la realidad percibida por los sentidos implicados (vista, oído y tacto). Como verás en este caso, una vez más aparece nuestro protagonista, nuestra verdadera "caja negra", el cerebro.

Pero sin duda alguna, si algo me ha marcado, fue la experiencia propia que tuve hace unos 14 años. Eso que suelen denominar viaje astral "vino a verme" sin yo llamarlo, es decir, que sin perseguir alcanzar un estado de concentración y relajación especial para provocar lo que algunos llaman "viaje o proyección astral", acabé flotando sobre la cama a dos metros de mi hija y mi mujer que estaban acostadas junto a mí y dormidas, como podrás imaginarte, el susto fue mayúsculo, y cuando me recuperé con un movimiento brusco que me hizo "despertar" o conectar de nuevo todas las vías sensoriales, el corazón podía estar latiendo perfectamente a más de 200 pulsaciones por segundo debido al impacto emocional que sufres. Empiezas pensando en lo del viaje astral, el cordón de plata y esas cosas que has leído, también te planteas que has podido morir pues puede que sea tu alma la que ha abandonado tu cuerpo por unos instantes, por lo que la comida de cabeza durante los días siguientes a la experiencia, sin llegar a ser traumática, está asegurada. Sin embargo, mis reflexiones, sí llegaron a aclararme algunos puntos y finalmente encontré luz en este asunto, aunque no espiritual.

Verás, antes te he hablado del cerebro como director de la orquesta de nuestros sentidos, y ahora te voy a explicar que es lo que pienso que ocasiona este tipo de "viajes" y como ocurre, al menos desde mi punto de vista.

Esta experiencia tan poco frecuente que no he vuelto a tener desde entonces, es probable, aunque no conozco ningún caso de primera mano, que pueda alcanzarse por autosugestión, pero de ahí a realizar viajes "astrales" volando y poder estar presente en otros puntos del planeta durante "el viaje", ya es harina de otro costal que seguramente han recreado algunos en un brote excesivo de imaginación, al menos para mí. Creo sinceramente que la experiencia está relacionada con el sueño y el estado de actividad neuronal en el cerebro, concretamente en un punto entre la vigilia y el primer estadio del sueño, en el que se produce la desconexión de los centros de control sensorial. Me explico, en realidad, no se trata de una desconexión absoluta, por ejemplo, en el caso de oído o el tacto, seguimos manteniendo un estado de "stand-by" que puede reaccionar en cualquier momento poniendo en marcha el sistema completo si se capta una señal de alerta que rebase el umbral necesario para activar dicha vía sensorial y provocar una activación por del sistema de consciencia (estado operativo y 100% funcional o despierto). Por ejemplo, estamos dormidos, y el sentido del tacto esta "desconectado" (no completamente) de modo que no percibimos el peso de nuestro cuerpo sobre la cama, el oído también ha bajado su nivel de percepción a un estado de stand-by, sin embargo, una señal externa lo suficientemente potente o específica (el llanto de un hijo, el sonido del despertador, el contacto de una mano para despertarnos, etc.) por cualquiera de estas vías sensoriales puede hacer reaccionar al sistema y despertarnos de inmediato. Es decir, que la desconexión no es absoluta, sino que el cerebro reduce los niveles de atención a dichas vías sensoriales (digamos que reduce el ancho de banda de cada una de las vías) en analogía con un procesamiento en paralelo de diversos hilos, en el cual, el procesador destina mayor o menor ancho de banda a los distinto hilos que se están ejecutando de forma paralela, en nuestro caso estos hilos serían las vías sensoriales (oído, tacto y vista principalmente).

Este decaimiento de los sentidos que en realidad podría tratarse ni más ni menos que una reducción en el ciclo de frecuencias cerebrales hasta casi cero hz. por segundo (estado conocido como theta: 3.5-7 hz. y delta: 0-3.5 hz.), se produce de forma más o menos rápida justo antes de entrar en la primera fase del sueño y en dicho proceso, también se produce, como consecuencia de la "desconexión sensorial" un decaimiento progresivo del estado de la consciencia, ya que dicho estado requiere del funcionamiento de los sentidos y si estos no están funcionando (o están en estado de mínima frecuencia), el estado de consciencia se pierde automáticamente. La distribución de la frecuencia del cerebro, no es probablemente uniforme en todo el sistema neuronal, de manera que en distintas zonas de la red se producen distintas frecuencias, por lo que la reducción en los ciclos de frecuencia de dichas vías sensoriales en el proceso de cambio de estado, tampoco es totalmente uniforme, síncrona y simultánea en todas las vías sensoriales, sino que puede regirse por un orden secuencial predeterminado por el cerebro, por el centro de la consciencia. El estado de consciencia que a mi juicio podría definirse como un estado de procesamiento continuo de las entradas de las vías sensoriales, y el centro de la consciencia un área funcional de procesamiento donde convergen, se analizan, contrastan e interpretan todas las señales procedentes de las vías sensoriales, por ello, dicho centro-estado de consciencia acabaría desconectándose ante la falta de señales de entrada (inputs) procedentes de estas vías, de modo que, si no oyes, no ves, no hueles y no sientes, el centro-estado de consciencia pasa a stand-by desconectado por inducción ante la falta de señales de entrada (inputs) aunque eso sí, sin una desconexión absoluta, al igual que el resto de los sentidos, ya que la onda cerebral nunca llega a ser cero ni siquiera en el sueño más profundo.

Entonces, digamos que el cerebro va apagando (pasando a stand-by) las vías sensoriales de forma más o menos gradual y siguiendo un orden preestablecido que se me antoja podría ser por ejemplo: oído, tacto, vista (pues aunque cerremos los ojos antes para comenzar a dormirnos no quiere decir que la vía sensorial y el centro de procesamiento del córtex visual esté en stand-by antes que el resto de vías), y en última instacia el centro-estado de consciencia, que sería el que ha ido desconectando los sentidos, o mejor dicho, va reduciendo los impulsos eléctricos de comunicación con estos sentidos y aumentando los umbrales de reacción de los mismos con el único objetivo de entrar en el estado de sueño y conseguir así el mayor ahorro energético posible, que al fin y al cabo es de lo que se trata. De modo que, continuando con la analogía de la orquesta, el centro-estado de consciencia va ordenando a los músicos que acallen sus instrumentos atenuándolos hasta el silencio para después irse él mismo a descansar colgando la batuta con la que dirige. Sentada esta teoría (bueeeno, llamésmola hipótesis;), es muy posible -y aquí podría estar la clave del viaje o la proyección astral- que en este proceso se produzca una alteración en la desconexión de los sentidos que acabe por confundir al cerebro, por ejemplo, si se desconecta el sentido del tacto y del oído y aún tenemos operativo el sentido de la vista, dejaremos de sentir el peso de nuestro cuerpo sobre la cama, e incluso podríamos aislarnos acústicamente del entorno, lo cual podría provocar un estado de confusión general a nuestro centro-estado de consciencia al no poder este combinar las entradas de las vías sensoriales, colapsando y provocándonos esta experiencia tan impactante. Digamos que si las entradas (inputs) de las vías no convergen en un mismo sentido, el sistema colapsa cayendo en un estado de confusión, en otra realidad paralela construida por la propia distorsión perceptiva.

Debo recordar que en mi caso y en el resto de los que he tenido constancia, las proyección astral suele ocurrir normalmente en la oscuridad o en la penumbra de la habitación (normalmente de noche al igual que el 99% de apariciones), lo cual explica la confusión en el centro-estado de consciencia que llega a hacernos ver que estamos flotando en el aire, o tal vez, simplemente imaginamos flotar al haberse desconectado ya el sentido de tacto que nos mantenía informados de nuestro contacto con la cama, de modo que, forzados por el centro de la consciencia y en un estado de confusión perceptiva, con el sentido de la vista en absoluta desventaja dada la oscuridad, o incluso en estado de decaimiento avanzado y próximo a la desconexión (estado de stand-by), acabamos flotando (aparentemente y de forma brusca) por unos momentos en la habitación hasta que un movimiento brusco de nuestro cuerpo (que creo recordar fue voluntario y esto demostraría que el centro-estado de consciencia permacía funcionando aún confundido por los inputs de las vías sensoriales) acaba encendiendo todo el sistema (vías sensoriales y centro-estado de consciencia).

Antes de tener esta experiencia, yo ya había oído hablar en otras culturas de un fenómeno que coincide en ciertos términos con la proyección astral, un fenómeno al que atribuían lógicamente un sentido espiritual religioso o esotérico, y aunque lo denominan de diversas formas, se trata de lo mismo y siempre se manifiesta en el momento de conciliar el sueño. En un punto entre la consciencia y el sueño en el que todavía no estamos durmiendo, como si de soñar despierto se tratase.

Es más, yo que trabajo a menudo de noche y a veces paso un sueño terrible, llego a experimentar a veces las desconexiones sensoriales de forma perceptible, por ejemplo, cuando no puedo aguantar y el sueño me vence por momentos, si estoy viendo la televisión u oyendo la radio o incluso hay gente hablando, el sentido del oído es el primero en desconectar y por momentos me quedo en silencio porque el cerebro "apaga"(en realidad aumenta el umbral y disminuye la actividad eléctrica o tal vez la frecuencia cerebral destinada a esta vía sensorial) esta vía sensorial, y aunque acabas acostumbrándote a ello, no deja de producirte cierta confusión pues puedes estar con los ojos abiertos sin oír absolutamente nada, es decir, inmerso en una realidad distinta o una distorsión perceptiva.

En el caso de los ensoñaciones o los sueños, también llego a una reflexión, cuando dormimos, digamos que el cerebro desconecta o apaga ciertas funciones, pero por supuesto, mantiene cierta actividad neuronal e impulsos eléctricos que viajan de forma semicaótica por otras zonas funcionales del córtex y la memoria (sin ubicación definida), lo cual produce los sueños. Está desconexión parcial de las vías sensoriales y del centro-estado de consciencia, provoca que los sueños a veces se muestren como una mezcla incoherente de ideas y recuerdos que el cerebro produce sin demasiada coherencia, digamos que, y siguiendo con la analogía de las computadoras (por qué será que me gusta tanto;) , la gestión de errores y la comprobación de coherencias en los algoritmos internos del CPD (centro de procesamiento de datos) está OFF. Por esto pienso que en los sueños las ideas se mezclan como si de un disco duro estropeado se tratara, en el que aparecen trozos de información entremezclada y a veces imposible de reconstruir o interpretar. Por supuesto que esa información sale del almacén de datos de nuestra memoria o de secuencias construidas a partir de experiencias previas reales o imaginadas. Es cierto que en muchas ocasiones, las ensoñaciones sí mantienen una cierta correlación con la realidad, en el sentido de que muestran fragmentos de información que previamente se han procesado de algún modo, pensado o percibido, aún de forma subliminal. Sin embargo, en la mayoría de casos el contexto y la posible interpretación es algo caótico. En el sueño, el cerebro desactiva el sistema permanente de comprobación de errores (tanto los sistemas sensoriales como la vista, oido, gusto, olfato, como el estado de consciencia que sirve a nuestro cerebro para contrastar cualquier percepción informativa), de manera que los datos (ideas, recuerdos) fluyen sin control. Por otro lado, la complejidad funcioanl del cerebro es demasiado grande como para concetar dichos sueños a interpretaciones válidas y cuando menos generalizadas (aplicables a todo el mundo). Incluso si mientras dormimos oimos algún ruido identificable, el cerebro puede transformar el sueño adaptándolo al sonido e integrándolo dentro de este sueño. A mí incluso me ha ocurrido que mientras soñaba, dentro del propio oía la voz de alguien que intentaba despertarme y era mi madre en la vida real. O incluso, si tenía alguna tarea pendiente que me preocupaba, podía incluso recordarla dentro del sueño, por ejemplo, si tenía que levantarme para ir a trabajar y estaba durmiendo la siesta, podía llegar a preguntarme dentro del sueño ¿Qué coño hacía ahí cuando tenía que marcharme al trabajo?. Quiero decir con esto, que la desconexión del cerebro en los sueños es solo parcial y en ocasiones se mantienen ciertas conexiones con la realidad. El sueño es, al caso de las comunicaciones telemáticas, como si se desactivaran los sistemas de comprobación de error (el bit de paridad), de modo que, la información transmitida por paquetes (ideas, recuerdos), puede aparecer fragmentada y con cierta desestructuración. El sueño es en cierto modo otra realidad, pero una realidad creada por nuestro cerebro. Por cierto, ¿Sabías que también se dice celebro?

Incluso en el caso de la muerte, o más concretamente, del paso a la muerte, parece ocurrir lo mismo, el cerebro entra una confusión generalizada mientras se produce el proceso de apagado. De ello se deduce que gente que "ha vuelto a la vida" en casos de accidentes, operaciones, etc., han vivido experiencias similares a la proyección astral, algunos han visto su cuerpo desde arriba, creyendo que su alma abandonaba su cuerpo. Otros han sentido que estaban tumbados oyendo a sus seres queridos, sin verlos ni sentir contacto físico alguno con el entorno y sin poder moverse ni hablar, también los hay que han cconfundido la luz cegadora de la mesa de operaciones del quirófano con un ente divino que se acerca, y a veces incluso hablando, dada la capacidad permanente del cerebro (en su afán innato por analizar e interpretar todo lo que procesa; señales inputs) de construir escenas en las que integrar las señales externas percibidas, como en el ejemplo de los sueños que te he comentado antes, en los que aparecen integradas señales percibidas desde el mundo "real". Hay alucionaciones y experiencias de lo más diversas, pero yo pienso sinceramente que el cerebro también está detrás de todas estas "realidades".

Creo que incluso, en el caso del psicoanálisis, -el cual ha sido ya descartado por la mayoría de expertos precisamente por falta de fidelidad en los resultados y por crear una fuerte dependencia del paciente hacia el psicoanalista- el propio psicoanalista acaba guiando las recreaciones y fantasías del paciente creando falsas realidades de subjetiva interpretación y sin objetividad valorable. Embaucado por el poder de la sugestión hipnótica, el paciente puede acabar construyendo falsas realidades que jamás existieron más que en su imaginación, entremezclando sin demasiado sentido recuerdos e ideas como si de un sueño se tratase. Algo similar a soñar despierto.

Otro dato relevante relacionado con las apariciones es que todas (la inmensa mayoría) se producen por la noche cuando vamos a dormir (o cuando ya estamos dormidos), en los pies de la cama, en la penumbra u obscuridad de la habitación, etc. A mi juicio son alucinaciones de nuestro propio cerebro.

Pero entonces... ¿Son tan distantes nuestras posturas?

Aunque a primera vista pueda parecerlo, no creo que lo sean tanto. Las realidades paralelas de las que tú hablas existen y son innegables, están ahí, por eso un esquizofrénico paranoide en un brote psicótico puede ver burros volando tan reales como tú y como yo y oir una firme voz ordenarle que debe matar a alguien, sin embargo, no puedo encontrar en ellas el trasfondo espiritual en el que tú pareces coincidir con la mayoría de personas que han vivido estas experiencias, aunque por otro lado, esta divergencia de posturas tampoco impide que coincidamos en que un control de dichas "realidades" de forma voluntaria, como es el caso de las ensoñaciones por ejemplo, podría llevarnos a vivir experiencias positivas increíbles y totalmente nuevas para el ser humano, por ejemplo, en sentido terapéutico, se me ocurre ahora que podría ayudar a superar la pérdida irreparable de un hijo mediante encuentros virtuales (aunque la RV y la inteligencia artificial está aún a años luz de alcanzar este nivel) o mejor aún, a través de las ensoñaciones donde nuestro propio cerebro construiría nuevas historias junto a los seres fallecidos (viajes, encuentros, escenas de la vida cotidiana como comidas, cenas, etc) utilizando información almacenada en nuestra memoria (datos sobre lugares, personas, e incluso abstracta, etc.) y creando nueva información que también pasaría a nuestro banco de recuerdos, escenas que el cerebro podría proyectar (tal vez por algún mencanismo de inducción) durante el sueño, haciéndonos vivir una segunda realidad en toda regla. Seguro que ir a dormir no sería lo mismo para nadie si en el sueño pudieramos reencontrarnos a voluntad propia con seres queridos fallecidos o lejanos. En este sentido debería explorarse, y aunque es posible que nunca podamos alcanzar a controlar una funcionalidad del cerebro a ese nivel, la investigación no debería tirar la toalla, además, siempre creo que estudio y la búsqueda de respuestas en un campo acaba arrojando muchas otras luces por el camino que de otra manera permanecerían enterradas para siempre. Sin duda un área multidisciplinar donde disciplinas como la psicología (biopsicología), neurología, farmacología y psquiatría, deberían trabajar codo con codo en pos de objetivos comunes. El control de los sueños probablemente siga perteneciendo a la ficción, pero podría abrir sin duda un mundo en el tratamiento de patologías y desordenes de orden psicológicos, y que duda cabe que en el espacio del ocio!

Con todo esto quiero decir que las realidades paralelas existen, están ahí, y aunque yo las entienda como distorsiones perceptivas son tan reales como cualquier otra, pues la propia realidad "modelo o estándar" no es más que una interpretación concreta y determinada de los estímulos procesados y constrastados con nuestro banco de datos de la experiencia (memoria). A veces pienso, y esto es otro tema interesante, que somos todo memoria, pues todo el aprendizaje de un ser humano, incluídas sus propias realidades, se almacenan en el gigantesco banco de datos de la memoria.

Bueno, ya resumiendo, si bien todo lo que te he contado no es más que una reflexión construida desde una perspectiva propia y desde mi escaso conocimiento sobre el cerebro y sobre neurología, lo que sí quisiera dejarte claro es mi profunda creencia de que cualquier realidad es construida por nuestro cerebro, igual que pienso que de algún modo cada cerebro, y por ende cada persona como extensión de éste, aunque pueda compartir espacio y tiempo con otras personas, vive una realidad diferente producto de un procesamiento e interpretación única y exclusiva, o sea que, la realidad perceptiva de cada ser humano es distinta debido a que su cerebro es único. Incluso una misma persona, en circunstancias aparentemente idénticas, puede percibir realidades diferentes, por ejemplo, si durante una comida ingerimos una cantidad de alcohol algo superior a la habitual (por ejemplo de vino o cerveza) podemos comenzar a ver las cosas de otro modo distinto, de algún modo el alcohol como droga nos lleva a percibir una "realidad diferente" de nuestras vidas, aunque probablemente luego siga un decaimiento de la euforia acompañado de una desagradable cefálea y de una realidad mucho menos "idílica". Una vez más, hablo por experiencia propia y que supongo que casi todo el mundo habrá experimentado en algunas ocasiones.

De verdad Jorge, las conclusiones a las que llego tal vez puedan parecerte algo simplistas y no sé si lo mío será agnosticismo, miopía intelectual o espiritual, pero todo esto que te acabo de contar es fruto de la introspección sobre mí mismo, digamos que es mi realidad, y te agradezco que me hayas planteado este tema pues como siempre, me ha servido para poner en orden ideas que andaban por ahí perdidas, en los recovecos de mi masa gris, pues también estoy convencido que detrás de todas estas realidades no sólo se encuentra nuestro cerebro sino también nuestro profundo y casi absoluto desconocimiento sobre él.

Un fuerte abrazo.

Fdº.: Rafael Lomeña Varo.