Ejemplo de trabajo realizado por un grupo de alumnos con la película
Blade Runner


 

      Blade Runner es uno de los films más emblemáticos de los años ochenta y ha llegado a convertirse en un verdadero clásico dentro del género de ciencia-ficción. La historia transcurre en una fecha y un lugar concretos, “Los Ángeles, noviembre 2019”. A través de esta ubicación espacio-temporal RIDLEY SCOTT plantea cuestiones como lo real y lo aparente, la sustitución de lo natural por lo artificial, la deshumanización de las ciudades, el desequilibrio ecológico, etc. Pero lo que da a la película calado filosófico es la pregunta por el hombre y su tiempo, quebrado por la muerte.

          BLADE RUNNER

          RIDLER SCOTT. USA, 1982. 114 min.


Sinopsis


      Seis replicantes modelo Nexus 6 llegan a la tierra huidos de una colonia espacial. Los replicantes son androides de aspecto idéntico a los humanos, creados por los hombres para realizar trabajos más duros y peligrosos. En un acto de rebeldía han escapado de las colonias en las que han matado a más de veinte personas, con el fin de encontrar a su creador y lograr de éste una prolongación de su existencia programada para cuatro años. En la tierra los replicantes son ilegales y son perseguidos por un cuerpo de policía llamado los blade runner. Deckard (Harrison Ford) es uno de ellos y a él se le asignará esta misión.

      Ante todo, Blade Runner es una película que nos habla sobre la naturaleza del hombre, para ello juega con la constante comparación entre los humanos y los replicantes. Muchas veces nos queda la duda acerca de las fronteras de lo humano o incluso la convicción de que los replicantes se muestran realmente “más humanos que los humanos”, tal como proclama el lema de la Factoría Tyrrell, donde se fabrican los replicantes. Late en el fondo de la película en todo momento la cuestión sobre la esencia del hombre. Hay que advertir que se han comercializado dos versiones de este film, diferenciadas fundamentalmente por el desenlace final. La versión del productor es la que primero se comercializó y en ella parece que el protagonista Deckard es un humano; en la versión del director Deckard es un personaje más despiadado y duro, parece más bien que su naturaleza es la de un replicante.

      A partir de ahí las preguntas de carácter filosófico surgen en la mente del espectador de modo espontáneo: ¿Qué diferencia a los replicantes de los humanos? ¿Qué características nos hacen pensar en que una vida es humana?


   

¿Qué nos hace humanos?

      Variadas respuestas se ofrecen a estas cuestiones. La primera es la referencia al origen. La referencia al creador está en el núcleo de la criatura misma, allí donde todo lo demás depende. Los replicantes parecen ser conscientes de esto, no en vano tienen muy claro su objetivo: buscar a su creador. La primera característica de lo humano sería tener su origen en un padre.

      Se nos plantea aquí una posible lectura mítico-religiosa de esta historia. Como es sabido, los mitos no son razonamientos, no encadenan ideas, sino imágenes, no explican sino que materializan, simbolizan algunas enseñanzas acerca de lo que somos, nos hablan verdaderamente sobre lo que somos, ayudándonos a conocernos en aspectos delicados, aunque sea de un modo imperfecto. El mito era una forma de conocimiento sapiencial muy valorado en la antigüedad. ARISTÓTELES- por ejemplo- solía afirmar: cuanto más viejo me hago, más amante de los mitos me vuelvo. La nuestra es una cultura eminentemente técnica en la que muchas veces se echa en falta, precisamente esa sabiduría consistente en el conocimiento que nos habla de los temas centrales de la vida humana y las averiguaciones acerca de los temas que afectan al hombre: el origen y el destino. La sabiduría nos dice de dónde venimos y adonde vamos

El mito sobre el origen

      Lo que Blade Runner propone no es tanto una explicación cuanto una puesta en imágenes de que constituye una parte delicada de nosotros mismos. En el fondo es una re-proposición en clave años 80 de antiguos mitos ampliamente desarrollados en la literatura y el arte de todas las épocas: El mito sobre el origen. La relación entre la criatura y el creador forma parte de muchas cosmogonías, y se aplica al hombre en su doble vertiente de criatura y creador. Es la búsqueda de una respuesta ante la pregunta sobre nuestro origen. En este sentido Tyrrell es un moderno Dr. Frankestein o Gepetto (Pinocho). Criatura y creador mantienen una relación misteriosa y ambivalente. El ser humano (persona) exige que las relaciones sean amorosas: sólo el amor es una relación adecuada para la persona; por eso la persona reclama un padre.

      Blade Runner nos plantea a la vez el problema de la rebelión de la criatura frente a su creador, tema bien conocido por la filosofía moderna. Lo que trae a la tierra a los replicantes es una queja: han sido creados con poco tiempo de vida, les mueve el miedo a morir. Ante la negativa de Tyrrell a complacerles, Roy, el jefe de los replicantes, le aplastará el cráneo que contiene al cerebro que le creó. Una escena escalofriante: la criatura aniquila a su creador; algo que ni siquiera Frankestein se atrevió a hacer. Es el mito de Prometeo. Deckard viene a ser el “brazo armado” que defiende al creador ante la amenaza de los replicantes, pero curiosamente el amor hacia una replicante genera en él una convulsión tal que termina poniéndose de parte de ellos. ¿Hace bien o mal actuando así?

      También es interesante la figura de Roy, (iconográficamente presentado como una especie de Zeus) con su “deicidio”. Al asesinar a Tyrrell, su creador, parece que se humaniza, asumiendo libremente su trágico destino. Evidentemente se trataba de un falso dios, pues sólo un falso dios puede morir. La angustia de Roy ante la muerte le hará tremendamente humano y próximo a nosotros que, en el fondo nos podemos olvidar que también tenemos “fecha de caducidad”.

La naturaleza humana.

      Estrictamente hablando la pregunta ¿qué nos hace hombres?. Tiene una respuesta: la naturaleza humana, un modo de ser al que corresponde un determinado dinamismo en el obrar. La película en este sentido da una especial importancia a los sentimientos. Se nos advierte que los replicantes “fueron diseñados como copias de seres humanos en todos los sentidos, excepto en sus emociones. Pero los diseñadores creen que, al cabo de unos años, pueden desarrollar sus propias respuestas emocionales: odio, amor, miedo, cólera, envidia...”. Esto hace que su comportamiento sea especialmente inquietante y nos obliga, en nuestra búsqueda filosófica, a preguntarnos qué hace realmente humanos a los sentimientos del hombre (al fin y al cabo también los animales parecen tener ciertos sentimientos).

      El hombre añade a sus tendencias inferiores finalidades más altas. El hombre se plantea fines nuevos (transcendentes) mucho más allá de las necesidades orgánicas: arte, cultura, religión, etc. Es precisamente esa transcendencia lo que nos impresiona en Roy, el último de los replicantes. En su pelea a muerte con Deckard no es el instinto de supervivencia lo que marca su comportamiento, sino, sorprendentemente el amor a la vida: no sólo su vida; la vida de todos, mi vida (afirma Deckard).

      Como vemos, en algunos momentos son los replicantes quienes nos muestran con más lucidez las más profundas inquietudes del hombre. Quizá una de las cuestiones que más “humanizan” la vida de estos replicantes es la pregunta por el fin. La pregunta ¿qué es el hombre? Se transforma en una pregunta sobre el fin ¿hasta dónde soy capaz de llegar? ¿Cómo vivir para que mi existencia tenga sentido. La pregunta por el fin nos sitúa ya en el plano moral. Podemos ver que los replicantes tienen planteamientos morales, les preocupa lo que está bien y lo que está mal, no sólo en el momento de la muerte violenta de cada uno de ellos (manifiestan profundos sentimientos de compasión y solidaridad), sino también a la hora de enfrentarse a la propia muerte, especialmente en el caso de Roy, que en alguna ocasión trata de hacer un balance moral de su vida. Veamos el siguiente diálogo que tiene lugar cuando por fin Roy se encuentra con su “creador”:

Roy: No es cosa fácil conocer a tu creador.

Tyrrell: ¿Y qué puedo hacer yo por ti?

Roy: ¿puede el creador reparar lo que ha hecho?

Tyrrell: ¿Te gustaría ser modificado?

Roy: ¿Y quedarme aquí? [pausa] Pensaba en algo más radical.

Tyrrell: ¿Qué?...¿Qué es lo que te preocupa?

Roy: La muerte.

Tyrrell: ¿La muerte? Me temo que eso está fuera de mi jurisdicción, tú...

Roy: Yo quiero vivir más.

Tyrrell: La vida es así. Hacer una alteración en el desarrollo de un sistema orgánico de vida es fatal. Un programa codificado no puede ser revisado una vez establecido(...)Tú fuiste formado lo más perfectamente posible.

Roy: Pero para durar.

Tyrrell: La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo. Y tú has brillado con muchísima intensidad, Roy. Mírate, eres el hijo pródigo. Eres todo un premio.

Roy: He hecho cosas malas... Tyrrell: Y también cosas extraordinarias. Goza de tu tiempo.

      Vemos aquí la ambivalente relación entre criatura y creador. Realmente no se puede decir que sea una relación padre-hijo. Tyrrell no parece conmoverse mucho ante la suerte del desesperado Roy, más bien le anima a tomar las cosas con resignación. Una vez más nos identificamos con el replicante y su angustia ante una muerte prematura, porque, en realidad, intuimos que toda muerte es prematura, que esa perfección a la que tiende la naturaleza humana se presenta como casi inalcanzable, por eso queremos vivir. Esa angustia manifiesta, en el fondo, el carácter abierto e inacabado del hombre.

      Pero es en la secuencia final del duelo entre Roy y Deckard donde se manifiesta de un modo más claro, con poéticas palabras de Roy, la verdadera humanidad de los replicantes. Bajo la apariencia de brutalidad se esconde en los replicantes una especie de supra-humanidad que se manifiesta en su falta de resignación a ser máquinas programadas, su deseo de vivir, su pregunta por el sentido de la vida, su amor a la libertad (se niegan a ser esclavos). Las grandes preguntas existenciales se las plantean ellos: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué será de mí? ¿a dónde vamos? ¿Por qué no podemos vivir más? Deckard está ahí para atestiguarlo:

      Roy: Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

[Roy muere. La paloma sale volando hacia el cielo]

      Deckard (voz en off): “No sé por qué me salvó la vida. Quizás. En esos últimos momentos, amaba la vida más de lo que la había amado nunca. No sólo su vida; la vida de todos, mi vida. Todo lo que él quería eran las mismas respuestas que todos buscamos: de dónde vengo, adónde voy, cuánto tiempo me queda. Todo lo que yo podía hacer era sentarme allí y verle morir”.

El tiempo, el amor y la muerte.

      Vemos al fin unos seres que sienten la vida como ningún humano y temen la muerte, desean vivamente tanto tener un pasado (historia) como unas expectativas de futuro. El paso del tiempo tiene una especial importancia en la película contribuyendo al creciente dramatismo de la historia. Los replicantes quieren más tiempo, quieren que el tiempo no pase por ellos. También esto los hace más humanos. A Roy se le va acabando el plazo de tiempo concebido antes de concluir la misión que él mismo se ha encomendado (rescatarse del tiempo).

      Pero sobre todo, lo que más les humaniza es que son capaces de amar. La muerte de Pris hace que Roy manifieste hacia ella un amor apasionado. Después, en el duelo final entre Roy y Deckard, el primero salva la vida al segundo mostrando así que el amor a la vida está por encima de las demás cosas (odio, deseo de venganza, etc.). Es capaz incluso de amar desinteresadamente.

      La película plantea uno de los grandes temas: la redención por el amor. Sólo el amor hace posible escapar de la esclavitud del tiempo. Sólo el amor nos hace mejores y da sentido a nuestra existencia. En importante en este aspecto no olvidar el amor entre Ráchale y Deckard, central en el desarrollo de la historia. En la secuencia (de amor) del piano entre Deckard y Rachael, cuando ella expresa sus dudas acerca de la autenticidad de sus recuerdos Deckard dice “tocas muy bien”, en una exaltación del presente amoroso, como diciendo que el amor prescinde del pasado y del futuro. En realidad no tiene mucho mérito que toque bien el piano, pues si lo hace es porque ha sido “programada” para ello, y Deckard lo sabe, pero no le importa, le gusta oírle tocar el piano porque la ama, y ese amor le llevará a tratar de salvarla. Pero será Roy quien asuma de modo más claro el papel de redentor salvando a Deckard. No sólo amaba a alguien, sino a todos. No sólo su vida; la vida de todos. Deckard se enfrentaba a una muerte segura, cuando estaba todo perdido, aparece una mano salvadora, curiosamente, una mano traspasada por un clavo.

SUBTEXTOS MÍTICOS Y SIMBÓLICOS EN BLADE RUNNER

      ¿Velado Simbolismo o Imaginaciones del Espectador?

      Muchos espectadores no se dan cuenta del a menudo extensivo nivel de significados ocultos que escritores y directores introducen intencionalmente en sus trabajos. Algunas veces el resultado pretende ser serio; otras sólo representa un guiño juguetón dirigido a los conocedores. Un buen ejemplo de esto último son las imágenes de R2-D2 y de C3-PO, los robots de La Guerra de Las Galaxias, que aparecen en un mural egipcio como fondo en Los Cazadores del Arca Perdida (George Lucas dirigió la primera y produjo la segunda película). Es probablemente mejor explorar algunos pocos y "obvios" mensajes ocultos en Blade Runner. El Corte del Director antes de comenzar a hurgar en asuntos más arcanos.

1.- Una de las escenas críticas del filme gira alrededor del intento de Roy Batty por llegar a su creador, el Dr. Eldon Tyrell, a través de J.F. Sebastian. Una partida de ajedrez entre Batty y Tyrell pasa a ocupar el centro de la escena. El ajedrez ha sido tradicionalmente el juego real de la vida -un conflicto entre los poderes de la oscuridad y de la luz por la dominación del mundo-. En un primer nivel, el juego representa las luchas intelectuales de Batty y de Tyrell (primero sobre el tablero de ajedrez, y luego mientras Tyrell trata de razonar con el replicante). En un segundo nivel, la partida tiene ecos de las luchas de los replicantes (peones) por obtener más vida y volverse humanos (convertirse en "reyes"). Los movimientos finales en el juego son particularmente instructivos. Roy ataca (Reina a Alfil 6) con el espíritu del jugador bajo la Voluntad. Tyrell quita (Caballo toma a la Reina) con una pieza representativa del intelecto vacío de espíritu. Roy finaliza el juego (Alfil a Rey 7) con un movimiento reafirmando la primacía de lo espiritual por encima del campo físico.

2.- Mientras sigue las pistas, Deckard hace que una fabricante de peces artificiales examine la escama que ha encontrado en la bañera de León. Las imágenes usadas como efectos especiales son las de un brote de marihuana hembra.

3.- El simbolismo de los ojos es rampante en todo el filme. Algunos de los ejemplos más prominentes son: close up de un ojo durante la secuencia de apertura; la importancia de los ojos en el test Voight Kampff; la visita al "Mundo de los ojos" de Chew, donde tanto éste como León manipulan ojos; el intento de los replicantes de matar a seres humanos hundiéndoles los ojos; los ojos de la lechuza son mostrados en varias oportunidades; Roy Batty juega con unos ojos de juguete encajados en anteojos cuando está en lo de Sebastian; los ojos de Deckard y de los replicantes fulguran; el Dr. Tyrell usa un par de anteojos trifocales que magnifican sus ojos. En esta conexión resulta útil citar una historia de E.T.A. Hoffman llamada "El Autómata". En ella, un hombre se enamora de una autómata que toca el piano. Luego de percatarse de su verdadera naturaleza, se suicida lanzándose desde un edificio. Ya que fueron los ojos los que la delataron, el hombre grita "qué bellos ojos" justo antes de saltar. Las correspondencias aquí con Rachael (una replicante que toca el piano) y Deckard (se enamora de Rachael, intenta un salto casi suicida del edificio de Sebastian) son inconfundibles.

4.-Cuando Gaff "arresta" a Deckard en un puesto de venta de "sushi" en el comienzo, hay mucho más en juego que una comida interrumpida. El acontecimiento marca la transición entre un sedado retiro (recuérdese que el replicante muerto es el que ha sido "retirado") a una frenética lucha entre la vida y la muerte o alternativamente, su despertar de la oscuridad de la ignorancia a la luz del conocimiento. Es más que una coincidencia que deba estar comiento pescado en este momento decisivo: el pescado es la comida sacramental de muchas religiones basadas en un Misterio (por ejemplo la Ultima Cena, la comida Sabática Hebrea, y numerosas fiestas de los muertos). Universalmente, repartir el pescado es renovar o sustentar simbólicamente la vida.

5.- Pris, la replicante prostituta, tiene fecha de inicio (nacimiento) el 14 de Febrero, día de San Valentín.

6.- La repetida aparición del número 23 como parte integral de números importantes que aparecen en el transcurso del filme es una de las primeras irregularidades que atrajeron mi atención. Robert Anton Wilson (1988) ha comentado extensamente la "sincronicidad del 23" y sus significados aparentes. En el corte del director de Blade Runner este número es citado desordenadamente gran cantidad de veces. Algunos ejemplos son: los replicantes renegados matan a 23 personas en la nave secuestrada, el spinner de la policía de Los Angeles es número 995 (9+9+5=23), el teléfono de Rachael es 555-7583 (7+7+5+3= 23), el número de licencia de Deckard, B26354 (2+2+6+3+5+4=22), y el del departamento de Sebastian, (46751) (4+67+5+1=23). El número 23 es representativo del hombre emprendiendo la Gran Tarea -el Matrimonio Místico de los Cabalistas-, o unión con la cabeza de Dios. El primero abandona sus comodidades y luego el mundo en su totalidad. No hay vuelta atrás para alguien que ha iniciado este camino que es claramente representativo del camino de Deckard y el de otros replicantes.

      Con suerte, estos ejemplos serán suficientes para mostrar que una considerable cantidad de material oculto subyace bajo la superficie de Blade Runner.

GUION DE HAMPTON FANCHER (1980)

      Diferencias:

      El primer guión de Blade Runner data de 1980 y está firmado únicamente por Hampton Fancher. Entre sus particularidades, los androides son mucho más fieros y menos humanos, Rachael es más dura que como la conocemos y se arriba a un desenlace trágico. Pero una de las característas más notorias de este guión es que no hace referencia alguna a que Deckard pueda ser un replicante.

      Son 6 los replicantes: Roy, Zhora, Pris, Leon, Mary y otro que es destruido al intentar traspasar los dominios de la Tyrell Corporation.

TEMAS ENREDADOS ENCUENTRAN UN PAR DE TIJERAS

      Blade Runner. El Corte del Director consiste en dos hilos temáticos cercanamente relacionados: un hilo primario o mundano que es la historia detectivesca futurista que se desarrolla sobre la pantalla, y un hilo secundario o mítico que recrea dramas cósmicos pre-Cristianos. Para que la coherencia de pensamiento sea mantenida, estas dos facetas deben ser examinadas como items separados.

      El Hilo Mundano

      El tema del hilo mundano de BR es que las vidas de los humanoides sí importa: la barrera física entre los humanos es tanto artificial como de piel (como Deckard se percata al practicarle el Voight Kampff a Rachael y luego cuando él mismo cruza esa barrera). La separación existencial entre humanos y replicantes es de la misma manera una maquinación que les permite a los amos conservar su poder sobre sus esclavos sin tener el inconveniente de los escrúpulos morales. Mucho tiempo, energía y tinta han sido gastados en debates acerca de cuál es a trama "real" en el corazón de la temática mundana de BR. Mucho de esto requiere tomar en cuenta detalles del proceso de filmación y de post-producción que son claramente inadmisibles si el filme va a ser examinado como una narración.

      El Hilo místico

      Como el estudio previo de los caracteres ha demostrado, numerosas leyendas antiguas son revisitadas en BR. Roy Batty es Lucifer, el portador de la Luz, encarnado en toda su iracunda, destructiva gloria solar. Los otros tres replicantes (Pris, Zhora, and León Kowalski) son los ángeles caídos menores. Debe recordarse que aunque Lucifer y los ángeles rebeldes fueron arrojados a la oscuridad, también eran parte de la creación original y aún son seres de luz.

      En BR, la única motivación de los replicantes es ascender a los cielos y conseguir que su Creador arregle su creación imperfecta (conseguir acceso a Tyrell y a vidas más largas). Ellos comienzan corrompiendo al séquito de Tyrell (Chew y Sebastian) y luego destruyéndolos. Sólo Roy tiene éxito en conocer al Creador, pero su esfuerzo es inútil. Aquél no puede, o no quiere deshacer algunos de sus "errores" pasados. Roy destruye a Tyrell en un arranque de ira incontrolable ante su última hipocresía. Ni siquiera esta medida extrema puede alterar el destino y Roy se da cuenta de que ha desperdiciado sus últimos días destruyendo lo que él atesora con tanta devoción: la vida. En un esfuerzo final, Roy es capaz de lanzarse desde la oscuridad y revelar su cuerpo de luz original como Cristo, cuando salva a Deckard de una muerte segura. Roy ha trascendido todas las limitaciones y logrado llevar a cabo la Gran Tarea dándose cuenta de que mientras la muerte es el último horizonte de todo, él aún puede negar sus intereses egoístas con el objeto de hacer una profunda diferencia afirmando la vida (Quienquiera que desee salvar su vida la perderá; pero el que de su vida por mí la salvará. [Lk 9, 24]).

      Es instructivo notar el siguiente y aparente error de continuidad en BR: cuando Roy Batty y Deckard se encuentran en el enfrentamiento decisivo, Roy conoce el nombre de Deckard a pesar de que nunca se han visto antes. En el contexto del mito de Lucifer y de los análisis previos de los caracteres, esto cobra perfecto sentido. Después de todo fue el "pecado de orgullo" (negarse a reverenciar a Adán [hombre] como amo de la Tierra) el que hizo que Lucifer y los ángeles rebeldes fueran echados del cielo en primer lugar. ¡Por supuesto que Roy (Lucifer) debería reconocer a Deckard (Adán, gobernador de la Tierra)!

      Los paralelos entre la Caída de Hombre y los eventos que rodean a Deckard y a Rachael no podrían ser más claros. Tanto Deckard (Adán) como Rachael (Eva) comen poco juiciosamente el fruto prohibido del Arbol de la Sabiduría (descubren que son replicantes) y entonces deben abandonar el Jardín del Edén (una vida de previamente bendecida de ignorancia en la ciudad). Los simbolismos naturales y las exégesis que apoyan esta interpretación son innegables. De manera más que interesante, pareciera que Gaff desempeña el rol de la serpiente (el Diablo, Lucifer) en esta nueva puesta en escena del mito. El tanto le proporciona indirectamente conocimiento a Rachael (conduciendo a Deckard a la Tyrell Corporation para que le haga el test), como suministrándole directamente conocimiento a Deckard acerca de su status como replicante (a través de la figura de origami del unicornio). Si recuerdan la exégesis del nombre de Gaff, éste significa "El iluminador" (como Lucifer, el portador de la Luz).

      ¿Pero Qué Significa Todo Esto?

      Habiéndolos llevado por un desaforado paseo en coche por los extraños, penumbrosos territorios del mito y del misticismo, temo que ustedes, gentiles lectores, ahora esperen que revele una rápida y elegante conclusión de dimensiones cósmicas. ¡Miren de cerca!. No poseo ningún sombrero alto de donde extraer el proverbial conejo. He dispuesto antes una mesa repleta de porcelana dorada y cristalería barroca -¿y ahora desean que remueva el mantel de una audaz tirón?. Les ruego me disculpen, debo declinar la propuesta. A veces me convenzo de que todo el simbolismo de más arriba fue sembrado intencionalmente en Blade Runner. El Corte del Director por una cábala iniciada por Philip K. Dick y concluida por unos misteriosos asistentes quienes pusieron sus manos en el guión del rodaje mientras nadie estaba mirando. Luego, en momentos de mayor escepticismo, veo todo el asunto como un mero punto de reunión sinergético entre mi mente y la oscura visión de Ridley Scott sobre un futuro posible. Lo que está claro, sin embargo, es la respuesta a las tres preguntas planteadas en el filme: "Quién soy?, ¿Por qué estoy aquí?, y ¿Qué significa ser humanos?. Roy Batty, en sus momentos de agonía nos enseña cómo ser "más humanos que lo humano" de la mejor manera que existe.

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