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Realidades
paralelas
El cerebro
humano y la percepción de la realidad
Hace algún tiempo,
un buen amigo me remitió por email una
reflexión profunda e interesante donde las
haya acerca de lo que él denominaba
"realidades paralelas" ó niveles.
En su mensaje, este
amigo me hablaba de la existencia de
realidades paralelas o niveles en la vida del
ser humano, realidades distintas a las que
conocemos y que pueden alcanzarse en vida
mediante técnicas de hipnosis, meditación,
etc. Un mensaje cuyo contenido transcribo en
su literalidad por considerarlo de gran
riqueza y descripción y al que mi buen amigo
Jorge titulaba...
"Realidades...
El término
"realidad" es uno de los más
difíciles de definir, y esa dificultad
reside principalmente en que la misma está
sujeta a interpretaciones, las cuales suelen
ser consideradas verdaderas en función de
una cuestión meramente estadística...
Este breve ensayo se
refiere a los puntos comunes entre la
disciplina del yoga, la disciplina del
chamanismo y la obra "La matrix"...
En los tres temas
abordados existe a mi ver un punto en común
o mejor dicho una interpretación común la
cual se refiere al tema Realidad...
En el chamanismo,
cultura ancestral casi tanto como el yoga, se
habla de una realidad aparente creada y
sustentada por todos los seres y su
percepción incompleta, (la realidad del lado
derecho) y una realidad mucho mas compleja,
si cabe el término, más incomprensible y
mucho mas conducente y verdadera, que sería
la del lado izquierdo...
En el Yoga, que a mi
ver puede ser la doctrina filosófica y
metafísica más antigua y atomizada de todas
las existentes, la realidad en la que vivimos
es sólo una de otras varias realidades más
complejas y avanzadas, siendo la evolución
el único camino aceptable por esta
filosofía, depende del estado evolutivo de
cada ser la interpretación y fijación de la
realidad que le compete...
En La matrix, la
realidad en la que los seres se desarrollan
es enteramente virtual, sustentada por un
ente cibernético colosal, en tanto que la
realidad verdadera, por así decirlo, es
similar en algunos aspectos pero más
desarrollada y compleja, donde imperan las
máquinas sobre los durmientes...
En las tres
interpretaciones el punto en común es obvio,
la concepción cada vez más intuida por
nuestra mente de ser nuestra realidad sólo
una muestra de la realidad entera.
Sólo difieren entre
sí de la interpretación de la verdad pero
no en aceptar que la mentira es y se nos
presenta delante de nuestros sentidos, con el
fin o no de obstruir nuestra comprensión del
todo...
Con el fin o no de
obstruir nuestra comprensión parecería ser
un objetivo más que arbitrario por parte de
la creación gastando gran cantidad de
recursos solamente para engañarnos, esa
posibilidad tiendo intelectualmente a
excluirla ya que puedo llegar a inferir que
somos nosotros los que en definitiva nos
engañamos a nosotros mismos y frente a la
verdad nos comportamos como infantes a punto
de cruzar la calle solos...
Nuestros
sentidos..
Tenemos de fábrica
cinco sentidos funcionales de los cuales
podría tomar como más o menos objetivos
sólo dos de ellos...
El olfato es una
percepción totalmente arbitraria de ciertas
reacciones químicas producidas por los
elementos en nuestras papilas al igual que el
gusto.
Estos sentidos están
solamente referidos a la protección y la
selección de elementos para nuestra
sustentación (poco tienen que ver con la
comprensión del cosmos)...
El oído aunque más
espacial, también puede ser considerada
arbitraria, ya que la interpretación de las
frecuencias sonoras es mas cerebral que real
y se refiere en un nivel más profundo al
reconocimiento y asimilación del medio
circundante..
Es decir, una nota MI
en mi cerebro puede ser una muy diferente en
el cerebro de un can o de un ave, por lo
tanto su manifestación es sólo real en
función de su utilidad, mas no objetiva en
función de la realidad...
La vista, siendo a mi
ver el sentido más importante de todos y del
que más dependemos para la interpretación
del medio y del cosmos mismo es en gran parte
subjetiva a saber...
El color rojo es
sólo una interpretación mental del mismo, o
sea, la sensación y la objetivización que
el rojo produce en mi cerebro ya está
programada y es dable preguntarse si el rojo
no podría ser en todo caso verde o azul...
A ver, crucemos los
colores primarios en los sensores retinales,
tendríamos por ejemplo el campo azul el
cielo violeta y los vegetales de color pardo
claro, o sea, nos costaría muchísimo
adaptarnos a esa nueva concepción visual de
la realidad, pero la realidad seguiría
siendo la misma que antes...
Con todo esto quiero
significar que una visión en blanco y negro
que sólo expresaran los diferentes grados de
luminosidad de un objeto sería mucho más
objetiva y menos sujeta a confusión que la
visión que poseemos con más riqueza y lujo
de detalles cromáticos...
Es dable inferir que
la vista aunque imperfecta se presenta como
un sentido con un grado amplio de objetividad
en lo que se refiere al cosmos...
Por último el tacto,
el cual a mi ver es el sentido más objetivo
de todos los que poseemos..
Obviamente el tacto
es un sentido que necesita ser programado,
por decirlo de esa manera, es decir se debe
aprender a interpretar las formas y los
espacios ya que la misma interpretación
sería dada por todos los seres, sean
videntes o no videntes, sean seres humanos o
aves...
El tacto es un
sentido de interactuación con el medio y la
vista es un sentido de interpretación del
medio, es fácil comprender que una
objetivización errónea de ambos o mejor
dicho incompleta nos llevaría a un gran
convencimiento de una realidad sustentada por
una percepción incompleta y también por la
verdad estadística de las congregaciones
sociales, lo cual dio en llamarse costumbres,
tradiciones, historia y educación...
De los sentidos que
poseemos, puedo quedarme con la mitad de la
vista y casi todo el sentido del tacto, es
fácil entonces comprender que nuestro
entendimiento del medio es bastante somero y
reducido aunque parezca ser bastante
amplio...
Nuestro
libre albedrío..
Libertad, linda
palabra, pero al igual que felicidad es
demasiado grande para poder definirla con la
semántica más adecuada...
Es fácil deducir
bajo un punto de vista mecánico biológico
la imposibilidad del libre albedrío, es
decir, estamos compuestos en primera
instancia de átomos, moléculas, proteínas
y demás, células, órganos y cuerpo, un
átomo no hará nada fuera de las leyes
físicas ni hará algo movido por su
voluntad, desde ahí hacia arriba sólo es
cuestión de combinatoria y de hecho somos
simples robots, con un esbozo de libertad de
opción pero nada más allá que la
imitación de libre voluntad...
Es imposible admitir
el libre albedrío sin adicionar al conjunto
algún componente de naturaleza espiritual o
por lo menos de naturaleza física
desconocida o imperceptible con un poco más
que un sentido, por lo tanto de admitir que
soy libre de pensar y de optar, estaré por
transpolación admitiendo la existencia de
una componente espiritual que no llego a ver
ni a tocar...
Ahora bien, puedo
aceptar que nuestra capacidad de respuestas
es bastante limitada pero en la ecuación
entra una componente que puede ser bastante
numerosa, si no es indefinible numéricamente
que es la de los estímulos que somos capaces
de percibir, (o la combinación de los
mismos), de hecho al ser una de las
componentes de variedad casi infinita puedo
definir el resultado como de libre o también
infinito y en ese caso el libre albedrío
sería algo bastante aceptable...
A ver... se debe
hacer a esta altura una salvedad, el
albedrío depende en gran medida de la
sensibilidad del sujeto...
En los animales como
así también en los seres humanos de menor
rango la sensibilidad es bastante baja y
sólo son capaces de reaccionar frente a
estímulos mas allá de un umbral descartando
otros más sutiles e imperceptibles, en
cambio en los seres de alto rango, de mayor
sensibilidad, (sin darle importancia mayor al
grado) la libertad de opciones es mayor,
llegando a ser libre aquel ser capaz de
percibir toda la gama de estímulos presentes
en el universo...
De ahí que hayan
existido seres como Gautama o Jesús o
Nostradamus, capaces de interpretar y
controlar sutilezas para nada percibibles
para el resto de los seres humanos con un
sentido de la vista incompleto y del tacto
bien adiestrado...
Muy bien hasta acá
nada nuevo bajo el sol...
El
chamanismo,
filosofía de una seriedad inesperada por mí
(prejuicios creo), lleva lentamente al
aprendiz por un camino de gran disciplina a
fin de desmoronar la importancia que dicho
individuo le concede a su interpretación de
la realidad, con procedimientos depurados a
través de años de estudios del asunto,
pasan por estados inciertos desde el punto de
vista formal, hasta empezar a comprender una
realidad que es a todas luces imposible de
asimilar en forma rápida y sin preparación.
O sea, la realidad
mayor por decirlo así, es incomprensible si
se presentara a un individuo de una sola vez
y la reacción lógica sería el absoluto
rechazo instintivo e intelectual a la misma,
por lo tanto atacan con procedimientos muy
parecidos al hipnotismo y la sugestión, la
realidad del "lado derecho", tal
como ellos la llaman, hasta que la misma se
desmorona dejando al individuo en un estado
psicológico incierto hasta que acepta la
realidad del "lado izquierdo" o
realidad verdadera, que se la ha ido
suministrando paralelamente y logra en la
misma el sustento razonable del que en ese
momento empieza a carecer...
Es sumamente
interesante, ver los puntos en común con el
Yoga ancestral, ya que los procedimientos
adoptados por los brujos de centro América,
como por ejemplo la
"impecabilidad", pautas de
comportamiento desapegadas, "el
ensueño" o tratamiento del sueño
controlado, como el de la
"recapitulación", que es un
recuento absoluto de todos los recuerdos
desde el día de nacimiento hasta el día
actual (tarea nada fácil por cierto), son
empleados por las culturas orientales para
los mismos fines y casi de la misma manera...
Apuntan con eso al
vaciamiento del ser (psicoanálisis
absoluto), como también a una depuración en
su comportamiento para la admisión de
situaciones extraordinarias sin resistencia
instintiva ni intelectual...
La lógica, la razón
y el análisis son para el chamán nuestros
más poderosos enemigos, los recuerdos y las
estadísticas a partir de los mismos
(aprendizaje mecánico), como así también
la educación recibida y autosuministrada son
poderosos obstáculos para lograr el
entendimiento de la realidad verdadera...
Asimismo los
comportamientos derivados de las culpas o la
importancia desmesurada por eventos pasados
deben ser removidas por el maestro, en el
aprendiz...
En el
Yoga, la realidad está
presente e invisible a nosotros pero no por
cuestión de incompatibilidad de los
sentidos, si no como una falencia en nuestra
concepción mental de lo que percibimos..
Hago notar que la
incompatibilidad de los sentidos que poseemos
es sólo una opinión mía...
El yoga impulsa al
aprendiz a expandir los sentidos que posee
para su correcta interpretación del medio,
para ellos recurre a intensas disciplinas
físicas y mentales, a la ingestión de
alimentos determinados, a pautas de
comportamiento y autocontrol absolutamente
rígidas y a una relación con el medio mucho
mas reglamentada que el hombre sin este tipo
de filosofía...
El objetivo de esta
disciplina es el de evolución y el del
entendimiento correcto del medio en el que
nos desarrollamos..
Es llegar al libre
albedrío o a una libertad de opción mucho
mayor aumentando la sensibilidad..
De hecho las
filosofías orientales prevén la existencia
de otros sentidos, o mejor dicho de órganos
sensorios, a los cuales llaman chacras y son
7, los cuales nos permiten percibir
estímulos más sutiles existentes en el
medio...
Ellos suponen la
existencia de no sólo un cuerpo físico, si
no de una variedad de seres superpuestos en
uno solo, que serían de naturaleza, mental,
sensual y formal, y que sólo constituyen
estados o configuraciones por las que el ser
debe pasar para su correcta interpretación
del cosmos...
Algo así como el
agua se evapora y se solidifica sin dejar de
ser agua, dichas configuraciones estarían
formadas de diferentes densidades de materia
y serían imperceptibles desde el plano más
denso hacia el más sutil y evolucionado...
La
Matrix... si
se quiere la interpretación más simple de
las tres aunque similar en muchos aspectos...
En ella seríamos
sólo seres dormidos, viviendo en un mundo de
estímulos cerebrales proporcionados por un
gran sistema con la coherencia e
intereactuación suficientes como para crear
todo un mundo o un cosmos con sus leyes
físicas impecables y su cadena de causas y
efectos perfectamente delineada dentro de ese
gran programa...
Esta interpretación
a la vez de ser ciencia-ficción es la más
comprensible de todas, donde imaginativamente
se puede admitir la existencia de una
realidad virtual a la que se sería por
demás difícil de sustraer, tal y cual las
otras dos grandes filosofías metafísicas
hacen mención...
Sirve la matrix para
lograr un poco más de aceptación acerca de
este fenómeno de la realidad aparente,
fenómeno intuible pero muy poco
comprobable..
En esa obra se hace
mención de un sexto sentido que todos
usamos, más allá de ser o no considerado un
sentido, y tal es la imaginación...
En la matrix los
seres sólo pueden liberarse usando su
imaginación ya que en este caso sus sentidos
están controlados por un ente externo a
ellos, si no la imaginación; la intuición,
término que semánticamente se me hace
difícil de separar del término
imaginación...
Al liberarse el ser
ingresa en una realidad donde las leyes de
gravedad y demás son bastante similares y
por lo tanto el individuo no rechaza con
tanta fuerza la asimilación de la misma...
Principalmente en el
chamansimo, la realidad absoluta se presenta
como incomprensible e inadmisible por lo
tanto el individuo al ser confrontado con la
misma de una sola vez, colapsaría en su
razón, de ahí que tanto en el chamanismo
como en el yoga sean tan necesarios los
maestros y los guías...
Puedo presentar una
analogía bastante simple, tal sería el
universo visto con los sentidos de una
hormiga (sentidos y entendimiento claro
está), de hecho para ese ser, el mundo no
pasa de su hormiguero y sus túneles, la
realidad correcta (la nuestra) sería en un
todo incomprensible para la hormiga, y en
todo caso no sería funcional en ella, pero
de hecho el hormiguero es parte de la
realidad...
Ahora bien... dotemos
a la hormiga de los sentidos de su especie y
además del entendimiento y sentidos
humanos.. es dable inferir que podría llegar
a ser una hormiga un poco más funcional que
las demás pero nada más, ya que sus
recursos superiores se verían afectados por
la crianza y el medio circundante y sólo en
ocasiones excepcionales podría llegar a
usarlos...
Tal es el caso de
nosotros los hombres, tal vez seamos Dioses,
pero olvidados de nuestro origen y naturaleza
convivimos y existimos en esta tierra, con o
sin esperanzas, con o sin recursos y con o
sin sensibilidad para corresponder al cosmos
que nos convirtió en materia dotada de
entendimiento, con capacidad de observación
y con una gran libertad de optar...
Me cuesta trabajo
imaginar milagro más maravilloso...
Jorge
Fernández. 04/08/08"
Su mensaje, como de costumbre, me
invitó a reflexionar para intentar aportar mi
opinión al respecto de estas realidades
paralelas que él analizaba desde una perspectiva
mucho más espiritual, por decirlo de algún
modo, que la mía.
Esto que les ofrezco a
continuación es mi aportación a un tema que tal
vez sea más complejo y profundo de lo que
podemos llegar a imaginar.
Antes de nada voy a intentar
definir algunos conceptos para evitar confusiones
y facilitar en la medida de lo posible la
comprensión de mis planteamientos:
Estado de
conciencia o vigilia: definición
simbólica de podría entenderse como un estado
de procesamiento consistente en el análisis e
interpretación continuo y permanente de las
entradas procedentes de las vías sensoriales, un
proceso que tendría lugar en el centro de la
consciencia (entendido dicho centro como un área
funcional de procesamiento donde convergen, se
analizan, contrastan e interpretan todas las
señales procedentes de las vías sensoriales.
Estado de consciencia y Estado-centro de
consciencia pueden ser referidos desde un punto
de vista funcional como un único concepto.
Señales de
entrada (inputs): Vienen a referirse
a cualquier señal ó estímulo recibido en el
cerebro (localizaciones diversas en función de
tipo de señal) a través de las diferentes vías
sensoriales, es decir, de los sentidos (visual,
auditiva, sensorial, olfativa, etc.)
Stand-by:
definición asimilada al estado de letargo de
algunas máquinas que permanecen en un consumo
mínimo a la espera de una señal de activación.
En nuestro caso y por asimilación, podemos
definir el stand-by del cerebro como estado de
desconexión (no absoluta) del cerebro, propio
del sueño y caracterizado por la baja actividad
y baja frecuencia en el que permanecen las vías
sensoriales y el centro de consciencia. En dicho
estado, las vías sensoriales (o mejor dicho el
centro) aumentan el umbral de tolerancia de
reacción, permitiendo discriminar los estímulos
de entrada con un nivel inferior al del umbral,
como por ejemplo pequeños sonidos, señales
olfativas, etc., de modo que éstas son ignoradas
por el centro de consciencia*.
*
Dicho centro de conciencia podría
localizarse en el propio tálamo como
primer escalón en el procesamiento de
señales y estímulos, y aunque
considerar a éste órgano de forma
independiente en el procesamiento y
control de estímulos tal vez no sería
lo propio dado el descomunal número de
conexiones de entrada y salida (con el
resto del sistema cortical) que
presenta, esta decisión es algo que
se encuentra completamente fuera de los
límites del presente ensayo.
|
El
cerebro, arquitecto y director de
orquesta
|
"Estimado amigo Jorge, sin
duda y como siempre te volví a leer con
entusiasmo y profundidad y ello me ha servido de
nuevo para sentar ideas que andaban enterradas y
perdidas en mi red neuronal, sorprendiéndome una
vez más por la increíble profundidad de tus
análisis, de modo que volví a sacar mis
conclusiones al respecto que son las que he
intentaré exponerte y compartir ahora contigo, y
con el resto del mundo a través de mi web.
Antes de comenzar quiero
puntualizar que todo lo que cuento aquí son
conclusiones propias, fruto de mis experiencias
personales y analizadas desde mis escasos
conocimientos de neuropsicología y de un
razonamiento basado mayormente en la
introspección.
En un intento de simplificación
(¿No es eso lo qué intenta siempre el cerebro?
¿O es sólo un vicio que padecemos los
informáticos, el de comprender y esquematizar
todo nuestro entorno?) podemos decir que la
realidad, tal y como la conocemos, es el
resultado de una "ecuación", en el
sentido de que una serie de señales a las que
denominaríamos inputs entran por las vías
sensoriales y son analizadas e interpretadas por
un centro de interpretación-control el cual
alcanza finalmente un resultado, que no es otro
que la realidad que nosotros conocemos, o sea,
nuestra propia realidad o realidad percibida. De
este modo, si alteramos cualquiera de estas
variables implicadas en este proceso de entrada
de señales, análisis e interpretación, la
"ecuación" producirá resultados
diferentes, de modo que, cualquier alteración en
las señales de entrada (inputs) a través de la
intervención en las vías sensoriales o
mismamente en el propio centro de
interpretación-control, puede llegar a producir
resultados (realidades) completamente distintos
ante situaciones contextuales y escenarios
aparentemente idénticos, llegando así a lo que
podríamos denominar "realidades
paralelas".
Por supuesto, ni que decir hay que
en ciertas ocasiones la complejidad de dicha
"ecuación" así como las variables
implicadas en la misma (experiencia cognitiva
mediante acceso a memoria, funciones racionales
del córtex cerebral, estado hormonal, etc.) y
utilizadas por el cerebro para alcanzar un
resultado, es algo que escapa no sólo a mi
conocimiento, sino al de la ciencia.
A mi juicio, las realidades de las
que me hablas en los tres casos de ejemplo
(chamanismo yoga y matrix) son fruto de lo que yo
denominaría una "distorsión
perceptiva" que, pensado de otro modo como
puede ser tu punto de vista, podría no ser tal
distorsión sino simplemente y como tú bien
mencionas, una realidad distinta o paralela a la
que conocemos cómo estándar o modelo basada en
estadística, o también, un ángulo de
percepción distinto que acaba produciendo una
realidad distinta como producto final del
análisis e interpretación de unas señales
previas de entrada y del procesamiento de éstas.
Al igual que tú, también
encuentro gran similitud entre estas tres
realidades que citas, pero pienso que detrás de
todos estos niveles, estados o realidades, el
trance del yogui, el chamán o incluso la
Realidad Virtual de Matrix, siempre nos
encontramos con el verdadero y único gestor de
los sentidos y por tanto el auténtico
responsable de la "distorsión
perceptiva" de la que te hablo, el verdadero
constructor de realidades, el cerebro, y en ello,
debes permitirme discrepar contigo, en tanto en
cuanto no encuentro en ningún caso un sentido
espiritual en la existencia de dichas realidades
paralelas ni en los estados psicofísicos
necesarios para su percepción. Explicarte como
llego a esta conclusión, es lo que voy a
intentar basándome en mis propias experiencias y
en mi razonamiento.
Ya que he comenzado denominando a
las diferentes realidades como "distorsión
perceptiva", no podemos obviar que los
alucinógenos han sido distorsionadores de la
percepción o puentes entre lo que tú denominas
distintas realidades o niveles, desde tiempos
ancestrales y en prácticamente todas las
culturas.
Drogas.
Alterando la ecuación de la realidad
|
A veces, resultan curiosos los
efectos alucinógenos de ciertas drogas en lo que
a distorsión de la realidad (estándar) se
refiere. Por ejemplo, en un intento de definir
los efectos de éstas, algunos investigadores
atribuyen al LSD, en alusión a sus niveles de
distorsión perceptiva, que permite llegar a
"oír colores y ver sonidos".
Igualmente, en un intento por
definir sus efectos psicodélicos, su consumo es
asimilado al viaje astral, de ahí la
utilización del nombre "viaje" para
definir de la forma más gráfica posible el
efecto que esta droga causa en sus consumidores.
Además, en asombrosa analogía con el chamanismo
y el yoga, se contempla la figura del
"guía" para los aprendices en su
consumo. Los expertos que la han estudiado y los
propios consumidores afirman que este tipo de
alucinógenos pueden tener unos efectos
fortísimos en el sistema neuronal y que la
distorsión de la realidad llega a ser
aparentemente "real", por ello es
recomendado al iniciarse en su consumo hacerlo
junto al citado "guía", en un curioso
y cierto paralelismo con, por ejemplo, el
chamán, el maestro de yoga o incluso, el
psicoanalista en una sesión de hipnosis. Esta
persona con funciones de guía se mantendrá
siempre conectado con el mundo "real"
evitando así que el neófito caiga en un pozo
irreversible de "irrealidad", lo que
podríamos denominar un "cuelgue
definitivo".
En relación con esto que te
comento acerca de los efectos distorsionadores de
las drogas en la percepción de la realidad yo
siempre he encontrado muy descriptivo un ejemplo
que leí hace muchos años aplicado al caso
comparativo de varios alucinógenos y de sus
efectos. Te cuento...
Se hallan tres personas a la
entrada de una ciudad amurallada, es de noche y
la puerta de acceso a la ciudad se encuentra
cerrada. Estas tres personas han consumido drogas
de un tipo distinto cada una de ellas, la primera
ha consumido LSD (Dietilamida de ácido
lisérgico), la segunda cocaína y la tercera
cannabis. Cuando se encuentran junto a la puerta
de la ciudad, todos manifiestan su intención de
entrar en ésta, y cada uno aporta su propia
percepción que, como verás a continuación,
distan bastante entre sí ante una situación ó
realidad aparentemente idéntica:
1ª persona (bajo
efectos del ácido LSD): Propone a
los otros entrar uno a uno por el ojo de la
cerradura. Se observa en el individuo
una fuerte distorsión perceptiva sensorial
que desemboca en una realidad resultante
igualmente distorsionada (alucinación).
2ª (bajo efectos de
la cocaína): Propone empujar la
puerta con fuerza hasta echarla abajo. Se
observa en este individuo alteración del
estado anímico-hormonal (euforia) que altera
la realidad resultante.
3ª (bajo efectos del
cannabis): Éste dice que prefiere
tumbarse a dormir y esperar a la mañana
siguiente a que abran para entrar. Se observa
un decaimiento del la actividad cerebral que
impide el correcto análisis de una
situación y por ende la toma de iniciativas
ni decisiones (pasividad).
Lo que vemos en este supuesto
ejemplo son tres realidades perceptivas
diferentes pero paralelas, resultantes de la
ingesta de alucinógenos que acaban arrastrando y
confundiendo al centro de
interpretación-control, al auténtico director
de la orquesta de nuestros sentidos, el cerebro.
El símil del director de orquesta con el cerebro
me parece acertado ya que entiendo la percepción
de cualquier realidad como el producto resultado
de varios sentidos coordinados e interpretados de
forma conjunta y nunca independientes. Quiero
decir que el cerebro construye la realidad
combinando la percepción de todos los sentidos y
fusionando e integrando todas las señales de
entrada.
Este caso muestra las distintas
realidades de cada uno en función del tipo de
alucinógeno consumido, una realidad provocada
por la distorsión sensorial que estas sustancias
producen en el cerebro interfiriendo en éste y
por tanto en la realidad percibida o realidad
resultante. Pero aún hay otro medio, incluso en
ocasiones, con mayor capacidad de modificar la
percepción de la realidad percibida, un medio
mucho más difícil de controlar pues no es
inducido por consumo, voluntario o no, de una
sustancia química, sino que es originado por el
propio "director de la orquesta de la
percepción", el cerebro, te hablo de la
autosugestión o de la sugestión inducida
(hipnosis) que acaba convirtiéndose finalmente
en autosugestión.
Por supuesto, las conclusiones a
las que llego (que por otro lado cuentan con la
plena aprobación de mi "cerebro";)
están sustentadas en experiencias propias a lo
largo de mi vida, en mi propia persona o en
personas muy cercanas, y son fruto de profundas
reflexiones en busca de respuestas, reflexiones
contrastadas siempre y en la medida de lo posible
con experiencias propias o cómo te comento, en
la de personas muy próximas.
Por ejemplo, en el campo de las
drogas he experimentado estados de distorsión
perceptiva considerables (suerte que sólo fue
unas pocas veces y en mi lejana juventud) pero me
permitieron distinguir y vivir en primera persona
distintas realidades perceptivas, similares a las
del ejemplo, realidades paralelas producto de la
interacción alucinógeno-sentidos-cerebro. Me
refiero a sentir como "la orquesta se
descompasa" y "la obra musical"
empieza a sonar de un modo diferente al que
estamos acostumbrados. Algo parecido ocurre
cuando te caes de sueño, comienzas a sentir una
cierta sensación de embriaguez, perdida de
reflejos, audición, etc.
También en realidad virtual, un
campo que me apasiona como pocos, he vivido
experiencias "sensoriales" bastante
fuertes y he podido comprobar que la verdadera
"inmersión" en este otro tipo de
realidad, sólo se consigue cuando el sistema
engaña plenamente al cerebro, de modo que éste
ponga de su parte todo lo necesario para
conseguir una realidad "paralela", o al
menos, no cuestione ni contraste demasiado la
realidad percibida por los sentidos implicados
(vista, oído y tacto). Como verás en este caso,
una vez más aparece nuestro protagonista,
nuestra "caja negra", el cerebro. El
cerebro es en realidad virtual como el caballo de
carreras, el jinete lo monta, pero él es
verdadero protagonista.
Viajes
astrales... y otras realidades
|
Pero sin duda alguna, si algo me
marcó con diferencia en este mundo de
"realidades", ello fue la experiencia
propia que tuve hace unos 14 años. Eso que
suelen denominar viaje astral "vino a
verme" sin yo llamarlo, es decir, que sin
perseguir alcanzar un estado de concentración y
relajación especial para provocar lo que algunos
llaman "viaje o proyección astral",
acabé flotando (¡Sólo aparentemente! claro
está) sobre la cama a casi dos metros de
altura!! sobre mi hija y mi mujer que estaban
acostadas junto a mí y dormidas, como podrás
imaginarte el susto fue mayúsculo y cuando me
recuperé con un movimiento brusco que me hizo
"despertar" o "conectar" de
nuevo todas las vías sensoriales (vista, oído,
tacto), el corazón podía estar latiendo
perfectamente a más de 200 pulsaciones por
segundo debido al shock que sufres.
Al principio empiezas pensando en
lo del viaje astral, el cordón de plata y esas
cosas que has leído, pero intentas llegar a una
respuesta más creíble, al menos para mí.
Desde una perspectiva más
mística o religiosa, también puedes llegar a
plantearte que has podido estar unos segundos o
minutos MUERTO, (de no pocas lecturas sobre el
tema puedes deducir que ha sido tu alma la que ha
abandonado tu cuerpo por unos instantes), por lo
que la comida de cabeza durante los días
siguientes a la experiencia, sin llegar a ser
traumática, está asegurada. Mi cerebro
experimentó una sensación que no podía encajar
ni explicar, pero mi pleno convencimiento en la
no existencia del alma (como entidad propia y
completa del ser humano), me empujaron a seguir
buscando respuestas, y creo que mis reflexiones,
sí llegaron a aclararme algunos puntos y a
encontrar la verdadera luz en este asunto, al
menos la luz que yo buscaba, que no era
precisamente la divina.
Verás, antes te he hablado del
cerebro como director de la orquesta de nuestros
sentidos y ahora te voy a explicar qué es lo que
pienso que ocasiona este tipo de
"viajes" y cómo ocurre. Por supuesto,
es sólo mi opinión.
Esta experiencia involuntaria tan
poco frecuente y que no he vuelto a tener desde
entonces, es muy probable, aunque no conozco
ningún caso de primera mano, que pueda
alcanzarse por autosugestión, pero de ahí a
realizar "viajes astrales" volando y
estar presente en otros puntos del planeta
durante "el viaje", ya es harina de
otro costal que seguramente han recreado algunos
en un brote excesivo de imaginación o en un
intento desesperado de dar credibilidad a lo que
podríamos llamar sueños. Y ahí, al sueño, es
precisamente a donde pretendo llegar, creo
sinceramente que la experiencia está relacionada
con el sueño y el estado de actividad neuronal
en el cerebro, concretamente en un punto entre la
vigilia y el primer estadio del sueño, un
instante en el que se produce la desconexión de
los centros de control sensorial, o más bien, en
lugar de desconexión, podríamos hablar de
decaimiento progresivo de los umbrales de la
percepción.
Me explico, en realidad, no se
trata de una desconexión absoluta, por ejemplo,
en el caso de oído o el tacto, nosotros, es
decir, nuestro cerebro, seguimos manteniendo un
estado de "stand-by" que puede
reaccionar en cualquier momento poniendo en
marcha el sistema completo si se capta una señal
de alerta que rebase el umbral necesario para
activar dicha vía sensorial y provocar una
activación del sistema central nervioso,
devolviéndonos al estado de consciencia (estado
operativo y 100% funcional, es decir, despierto).
Por ejemplo, estamos dormidos, y el sentido del
tacto está "desconectado" (no
completamente) de modo que no percibimos el peso
de nuestro cuerpo sobre la cama, el oído
también ha bajado su nivel de percepción a un
estado de stand-by, sin embargo, una señal
externa lo suficientemente potente o específica
(el llanto de un hijo, el sonido del despertador,
el contacto de una mano para despertarnos, etc.)
por cualquiera de estas vías sensoriales
correspondientes (oído ó tacto) puede hacer
reaccionar al sistema central y despertarnos de
inmediato. Lo que pretendo explicar, es que la
desconexión no es absoluta, sino que el cerebro
reduce los niveles de atención a dichas vías
sensoriales (digamos que reduce el ancho de banda
de cada una de las vías) en analogía con un
procesamiento en paralelo de diversos hilos, en
el cual, el procesador destina mayor o menor
ancho de banda a los distintos hilos que se
están ejecutando de forma paralela y
simultánea, en nuestro caso estos hilos serían
las vías sensoriales (oído, tacto y vista
principalmente). Este mecanismo, cuyo objetivo no
es otro que el ahorro de recursos para conseguir
el descanso durante el sueño, sería el
encargado de bajar la frecuencia de actividad
cerebral durante el sueño, en absoluta analogía
con los procesadores de las computadoras.
Iniciando
secuencia de desconexión de sistemas
|
De forma similar a un procesador,
el centro de conciencia funciona por
interrupciones, de modo que cada cierto tiempo
escucha las señales de las vías sensoriales por
si debe reaccionar a alguno de estos estímulos
mediante órdenes de reacción. Imaginemos a un
jugador de ajedrez que se enfrenta a varios
contrincantes de forma simultánea, cada vez que
se sienta ante uno de sus adversarios desconecta
el resto de conexiones para prestar atención al
contrincante ante el que se encuentre en ese
momento. Cuando la actividad cerebral funciona a
una frecuencia elevada (propia de la a atención
y la vigilia) estas interrupciones son más
frecuentes y la escucha es mucho más precisa,
digamos que la capacidad de acto-reflejo es mucho
más rápida y precisa. Antes de llegar al sueño
y pérdida ya parte de la consciencia, este
decaimiento progresivo de los sentidos podría
relacionarse ni más ni menos que con la
reducción en el ciclo de frecuencias de
actividad cerebral hasta casi cero Hz por segundo
(estados conocido como theta: 3.5-7 Hz y delta:
0-3.5 Hz) característicos del sueño. El cambio
de frecuencia se produce de forma más o menos
rápida justo antes de entrar en la primera fase
del sueño y en dicho proceso, también se
produce, como consecuencia de la
"desconexión sensorial" (no absoluta)
un decaimiento progresivo del estado de la
consciencia (entendiendo a ésta como el estado
por el cual es posible el análisis y la
interpretación consciente de la realidad
percibida a través de los sentidos), ya que
dicho estado requiere del funcionamiento de los
sentidos y si éstos no están operativos, o lo
están en estado de mínima frecuencia ó stand-by,
el nivel de conciencia va disminuyendo hasta que
el estado de consciencia se pierde y acaba
apagándose automáticamente.
Cómo quiera que la
distribución de la frecuencia del cerebro, no es
probablemente uniforme en todo el sistema
neuronal, es posible que en distintas zonas de la
red neuronal se produzcan distintas frecuencias y
la reducción en los ciclos de frecuencia de las
distintas vías sensoriales durante el proceso de
cambio de estado no sea totalmente uniforme, ni
síncrona ni simultánea en todas las vías
sensoriales, sino que podría
descompasarse en ocasión el orden preestablecido
de "apagado" ó desconexión,
produciéndose con ello una alteración en la
secuencia programada de desconexión.
Volviendo al concepto "estado
de consciencia", como definición
simbólica, que podría entenderse como un estado
de procesamiento consistente en el análisis e
interpretación continuo y permanente de las
entradas procedentes de las vías sensoriales, un
proceso que tendría lugar en el centro de la
consciencia (entendido dicho centro como un
área funcional de procesamiento donde convergen,
se analizan, contrastan e interpretan todas las
señales procedentes de las vías sensoriales,
por ello, dicho estado-centro de consciencia
(encerrados ya en un único concepto) acabaría
desconectándose inducido ante la falta de
estímulos de entrada (inputs) procedentes de
estas vías, de modo que, si no oyes, no ves y no
sientes, el centro de consciencia (responsable
del estado de consciencia) pasa a stand-by
desconectado por cierta inducción ante la
ausencia de señales de entrada lo
suficientemente potentes como para superar el
umbral, aunque eso sí, sin llegar una
desconexión absoluta al igual que el resto de
los sentidos, ya que la onda cerebral nunca llega
a ser cero, ni siquiera en el sueño más
profundo.
Podemos decir que el
cerebro va apagándose (reduciendo su actividad
funcional, su frecuencia, bajando su nivel de
conciencia en general) y pasando a stand-by
las vías sensoriales de forma más o menos
gradual y siguiendo un orden preestablecido que
se me antoja podría ser por ejemplo: oído,
tacto, vista, (la vista es, si cabe, algo
distinta al oído y al tacto, en el sentido de
que podemos facilitar su desconexión de forma
voluntaria al cerrar los ojos y evitando así la
transmisión de señales al córtex visual e
induciendo de algún modo a la desconexión de
esta vía, ello no quiere decir que la vía
sensorial y el centro de procesamiento del
córtex visual esté en stand-by antes
que el resto de vías), y en última instancia el
centro-estado de consciencia, que sería
el que ha ido desconectando los canales de
comunicación con los sentidos, o mejor dicho, va
reduciendo los impulsos eléctricos de
comunicación con estos sentidos y aumentando los
umbrales de reacción ante posibles estímulos,
todo ello claro está, con el único objetivo de
entrar en el estado de sueño y la pérdida al
máximo del nivel de consciencia consiguiendo
así el mayor ahorro energético posible, que al
fin y al cabo es de lo que se trata cuando
dormimos.
De modo que, continuando
con la analogía de la orquesta, sería como si
el director (centro-estado de conciencia)
fuera ordenando a los músicos que acallen sus
instrumentos atenuándolos progresivamente hasta
el silencio para después irse él mismo a
descansar colgando su batuta. Sentada esta
teoría (llamémosla hipótesis), es muy posible
-y aquí podría estar la clave misma del viaje
o la proyección astral- que en este
proceso se produzca una alteración en el orden
de desconexión de los sentidos que acabe por
confundir al cerebro, o sea, al centro de
consciencia, auténtico arquitecto e intérprete
de la realidad aparente y gestor de la
percepción.
Por ejemplo, imaginemos
por un momento que se desconecta el sentido del
tacto y del oído y, aún con los ojos abiertos,
seguimos estando conscientes o manteniendo un
cierto estado de consciencia, en estado de
vigilia, la realidad que percibiríamos en este
caso será que dejaremos de sentir el peso de
nuestro cuerpo sobre la cama y el contacto con
ésta!! (¡Por un momento pareceríamos
suspendidos en el aire!), e incluso podríamos
habernos aislados ya acústicamente del entorno
(vía sensorial auditiva desconectada), lo cual
podría provocar un estado de confusión general
a nuestro centro-estado de consciencia al no
poder éste combinar e integrar o interpretar las
entradas de las vías sensoriales y llevando al
centro de conciencia a un choque frontal contra
todo nuestros modelos posibles de realidad,
colapsando y provocándonos así esta experiencia
tan impactante que, en realidad, no sería más
que una realidad perceptiva creada en nuestro
propio cerebro. Digamos que si el centro de
conciencia no consigue integrar todas las
entradas (inputs) de las vías sensoriales
y entenderlas o interpretarlas de forma adecuada,
el sistema (centro de control de la conciencia)
colapsa cayendo en un estado de confusión ó en
una realidad paralela o aparente,
pero al fin y al cabo, construida por el mismo
arquitecto de siempre, el cerebro.
Si analizamos más
variables inherentes a los viajes-proyecciones
astrales documentados, también hallamos ciertas
coincidencias sutiles. Debo recordar que en mi
caso y en el resto de los que he tenido
constancia, las proyección astral suele ocurrir
normalmente en la oscuridad de la noche o, cuando
menos, en penumbra (al igual que el 99% de
apariciones, entendiendo éstas como otro tipo de
realidad construida por el propio cerebro), lo
cual podría explicar la confusión en el
centro-estado de consciencia que llega a hacernos
ver que estamos flotando en el aire cuando
simplemente imaginamos flotar al
haberse desconectado ya el sentido de tacto que
nos mantenía informados acerca del contacto de
nuestro cuerpo con la cama, de modo que, forzados
por el centro de la consciencia y en un estado de
confusión perceptiva, con el sentido de la vista
en absoluta desventaja dada la oscuridad, o
incluso ya en estado de decaimiento avanzado y
próximo a la desconexión (ó estado de
stand-by), acabamos
flotando (aparentemente y de forma brusca dada la
velocidad de procesamiento y respuesta de nuestro
cerebro ante tal situación) por unos instantes
en la habitación, sin embargo, el centro de
conciencia, al no haberse desconectado,
mantenemos un cierto control de la situación o
de la realidad aparente, hasta que un movimiento
brusco de nuestro cuerpo (que creo recordar fue
voluntario y esto demostraría que el
centro-estado de consciencia permanecía
funcionando aún confundido por los inputs
de las vías sensoriales) acaba encendiendo todo
el sistema (vías sensoriales y centro-estado de
consciencia). Eso sí lo recuerdo con claridad,
que era consciente en todo momento y tenía la
sensación de que podía recuperar el control de
la situación a través de un movimiento, y de
hecho así fue, cuando realicé de forma
voluntaria el movimiento brusco de intentar
incorporarme, podríamos decir que las vías
sensoriales de entrada se reactivaron y todo el
sistema sensorial-funcional se puso en
funcionamiento.
Antes de tener esta
experiencia, yo ya había oído hablar en otras
culturas de un fenómeno que coincide en ciertos
términos con la proyección astral, un fenómeno
al que atribuían lógicamente un sentido
espiritual, religioso o esotérico, y aunque lo
denominan de diversas formas, creo que se trata
de lo mismo y siempre se manifiesta en el momento
de conciliar el sueño. En un punto entre la
vigilia y el sueño en el que todavía no estamos
dormidos completamente y nuestro cerebro está
intentando pasar al estado de stand-by,
produciendo esta extraña sensación como si de
soñar despierto se tratase.
Es más, yo que trabajo
frecuentemente de noche y paso a veces un sueño
terrible, llego a experimentar en muchas
ocasiones las desconexiones sensoriales de forma
completamente perceptible. Por ejemplo, cuando no
puedo aguantar y el sueño me vence por momentos,
si estoy viendo la televisión u oyendo la radio
o incluso hay gente hablando a mi alrededor, el
sentido del oído es el primero en desconectar y
por momentos me quedo en silencio viendo aún la
escena, porque el cerebro "apaga" (en
realidad aumenta el umbral y disminuye la
actividad eléctrica o tal vez la frecuencia
cerebral destinada a esta vía sensorial) esta
vía sensorial, y aunque acabas acostumbrándote
a ello, no deja de producirte cierta confusión
pues puedes estar con los ojos abiertos sin oír
absolutamente nada durante unos segundos, es
decir, inmerso en una realidad distinta o una
distorsión perceptiva hasta que te sobresaltas
(reiniciando y activando la vía sensorial del
oído) o caes en el sueño irremediable.
Dicha alteración en la
secuencia u orden de apagado, podría ser
igualmente la responsable de la extraña
sensación (bastante más frecuente que la
proyección astral) que muchos alguna vez hemos
sentido al dormirnos, justo entre la vigilia y el
sueño. Te hablo de la sensación de caída al
vacío que, a mi modo de entender, podría
responder a una desconexión del sistema
sensorial del tacto cuando aún seguimos
manteniendo un cierto nivel de conciencia pese a
tener los ojos cerrados.
Ahora analizaré la
diferencia entre la proyección
astral (para entendernos), en la que de
forma brusca parecemos encontrarnos flotando en
la habitación, y la caída al vacío que
experimentamos también al inicio del sueño.
Si analizamos las
variables implicadas en ambas experiencias, nos
damos cuenta de las circunstancias son muy
similares, sin embargo, la gran diferencia entre
caer y flotar podría radicar en el sentido de la
visión.
En el primer caso, el de
la proyección o viaje astral, recuerdo
perfectamente que pese a la penumbra de la
habitación podía verlo todo a mi alrededor
durante el tiempo que me mantuve en aparente
estado de flotación, y probablemente fue debido
a que al encontrarme aún en un cierto nivel
operativo de consciencia y desconectarse la vía
sensorial del tacto, el cerebro, intenta
comprender todo lo que nos rodea, intentó
integrar y resolver las señales que de entrada (inputs),
pero al no poder comprender la falta de la señal
de contacto con el lecho, produjo un nuevo
resultado en la ecuación final, recreando una
nueva realidad y produciendo la sensación de que
había comenzado a flotar sobre la cama. No
deberíamos obviar que el cerebro constituye un
mecanismo obsesivo cuando se trata de analizar y
comprender humano el entorno. Así ha sido desde
nuestros orígenes como especie animal, pues
resolver la ecuación de la realidad que nos
rodea resulta vital para nuestra supervivencia.
Por este motivo, en su intento por resolver dicho
entorno, emplea la ecuación de los sentidos para
alcanzar un resultado creíble, y si alguna de
las variables fallara o aportara una información
sesgada o cerebro intentará a toda costa
rellenar los huecos o variables incompleta, el
ausentes para alcanzar una solución final a la
ecuación.
En el segundo caso, me
refiero a la caída al vacío que se experimenta
justo antes de entrar en el primer estadio del
sueño, el resultado de la ecuación es
justamente el contrario, pero muy similar. Me
explico con un ejemplo, cuando a veces estamos
resolviendo una ecuación en la que intervienen
valores positivos y negativos, es probable que
alcancemos los valores finales correcto, pero que
al haber cometido un fallo en el cálculo de
signos, obtengamos el valor inverso. Por ejemplo,
si el resultado debía de ser 35, nosotros
hemos llegado a 35. Igual magnitud
pero valores inversos. Bueno, al grano, antes te
decía que la gran diferencia entre caer y flotar
podría radicar en el sentido de la visión, y
creo que ahí esta la clave. La vista podría ser
la variable que invierte el resultado de la
ecuación, me explico. Cuando sentimos caer
nuestro cuerpo, tenemos los ojos cerrados de
forma que la vía sensorial de la visión está
desconectada en la práctica pues no registra
señales ni transmite información alguna al
centro de conciencia.
Esta ausencia de señales de la
vista, introduce una modificación en la
ecuación que el cerebro debe resolver aún con
un cierto nivel de conciencia al no haber entrado
en el primer estadio del sueño, y esta
modificación conduce a un resultado distinto al
del caso de la proyección o viaje astral, pues
el cerebro acaba recreando una realidad distinta
lo más creíble posible ante la falta de
señales visuales y el apagado de la vía
sensorial del tacto, este resultado es, ante la
ausencia de señales hacia el córtex visual
(ojos cerrados) la caída al vacío por acción
de la gravedad.
Ensoñaciones
nocturnas, la realidad paralela más
cercana
|
En el caso de las ensoñaciones o
los sueños, también llego a una reflexión,
cuando dormimos, digamos que el cerebro
desconecta o apaga ciertas funciones, pero por
supuesto, mantiene cierta actividad neuronal e
impulsos eléctricos que viajan de forma
semicaótica por otras zonas funcionales del
córtex y la memoria (ésta última sin
ubicación definida), lo cual produce esas
extrañas y a veces incoherentes historias que
son los sueños. Está desconexión parcial de
las vías sensoriales y sobre todo del
centro-estado de consciencia del que te hablo,
provoca que los sueños a veces se muestren como
una mezcla sin sentido de ideas y recuerdos que
el cerebro produce sin control, digamos que, y
siguiendo con la analogía de las computadoras,
la gestión de errores y la comprobación de
coherencias en los algoritmos internos del CPD
(centro de procesamiento de datos) está
Off-desactivado-disabled.
Por esto pienso que en los sueños
las ideas se mezclan como si de un disco duro
estropeado se tratara, en el que aparecen
fragmentos de información entremezclada y a
veces imposible de reconstruir o interpretar. Por
supuesto que esa información sale del almacén
de datos de nuestra memoria o de secuencias
construidas a partir de experiencias previas
reales o imaginadas. Es cierto que en muchas
ocasiones, las ensoñaciones sí mantienen una
cierta correlación con la realidad, en el
sentido de que muestran fragmentos de
información que previamente se han procesado de
algún modo, pensado o percibido, aún de forma
subliminal, sin embargo, en la mayoría de casos
el contexto y la posible interpretación resulta
caótica.
En el sueño, es como si el
cerebro desactivara el sistema permanente de
comprobación de errores (tanto los sistemas
sensoriales como la vista, oído, gusto, olfato,
como el estado de consciencia que sirve a nuestro
cerebro para contrastar e interpretar cualquier
percepción informativa), de manera que los datos
(ideas, recuerdos) fluyen sin control produciendo
realidades aparentes. Por otro lado, la
complejidad funcional del cerebro es demasiado
grande como para conectar dichos sueños a
interpretaciones válidas y cuando menos
generalizadas (aplicables a todo el mundo).
Si analizamos lo que ocurre en los
sueños y reflexionamos sobre ello, podemos sacar
conclusiones interesantes acerca del
funcionamiento de nuestro cerebro, y por qué no,
de las realidades paralelas. En este sentido, me
resulta increíble la obsesión del cerebro por
comprender y asociar todo cuanto registra,
incluso si mientras dormimos oímos algún ruido
identificable, el cerebro puede transformar el
sueño adaptándolo al sonido e integrándolo
dentro de este sueño, construyendo una nueva
realidad!. A mí incluso me ha ocurrido que
mientras soñaba, dentro del propio sueño oía
la voz de alguien que intentaba despertarme y era
mi madre en la "vida real", en este
caso jugando el papel de "guía
espiritual" para despertarme y devolverme a
la dura realidad del colegio. O incluso, si
tenía alguna tarea pendiente en la vida real que
me preocupaba, podía incluso recordarla dentro
del sueño, por ejemplo, si tenía que levantarme
para ir a trabajar y estaba durmiendo la siesta,
podía llegar a preguntarme dentro del sueño
¿Qué coño hacía ahí cuando tenía que
marcharme al trabajo?. Quiero decir con esto, que
la desconexión del cerebro en los sueños es
solo parcial y en ocasiones se mantienen ciertas
conexiones con la realidad. El sueño es, al caso
de las comunicaciones telemáticas, como si se
desactivaran los sistemas de comprobación de
error (el bit de paridad), de modo que, la
información transmitida por paquetes (ideas,
recuerdos), puede aparecer fragmentada y con
cierta desestructuración. El sueño es en cierto
modo otra realidad, pero una realidad creada por
nuestro cerebro. Por cierto Jorge... ¿Sabías
que también se dice CELEBRO? A mí me resultó
curioso.
La
muerte ... y otras realidades
|
Incluso en el caso de la muerte, o
más concretamente, del paso de la vida a la
muerte, parece ocurrir (lo mismo, o algo
similar), el cerebro entra una confusión
generalizada mientras se produce el proceso de
apagado, en este caso definitivo, absoluto e
irreversible. De ello se deduce que gente que
"ha vuelto a la vida" en casos de
accidentes, operaciones, etc., han vivido
experiencias similares a la proyección astral,
algunos han visto su cuerpo desde arriba,
creyendo que su alma abandonaba su cuerpo. Otros
han sentido que estaban tumbados oyendo a sus
seres queridos, sin verlos ni sentir contacto
físico alguno con el entorno y sin poder moverse
ni hablar, también los hay que han confundido la
luz cegadora de la mesa de operaciones del
quirófano con un ente divino que se acerca para
guiarlos en su nuevo camino a la vida eterna, y a
veces incluso hablando, dada la capacidad
permanente del cerebro (en su afán innato por
analizar e interpretar todo lo que procesa;
señales inputs) de construir escenas en las que
integrar las señales externas percibidas, como
en el ejemplo de los sueños que te he comentado
antes, en los que aparecen integradas señales
percibidas desde el mundo "real". Yo
también he conocido experiencias de este tipo
por familiares muy cercanos antes de fallecer, y
hay documentadas alucinaciones y experiencias de
lo más diversas, pero pienso sinceramente que el
cerebro también está detrás de todas estas
"realidades".
Otro dato relevante relacionado
con las apariciones es que todas (la inmensa
mayoría) se producen por la noche cuando vamos a
dormir (o dormidos), en los pies de la cama, en
la cuando ya estamos penumbra u oscuridad de
alucinaciones recreadas por nuestro propio la
habitación, etc. A mi juicio son cerebro.
Creo que incluso, en el caso del
psicoanálisis, -el cual ha sido ya descartado
por la mayoría de psicólogos precisamente por
falta de fidelidad en los resultados y al parecer
por crear una fuerte dependencia del paciente
hacia el psicoanalista- el propio psicoanalista
puede acabar guiando de forma involuntaria las
recreaciones y fantasías del paciente creando
falsas realidades de subjetiva interpretación y
sin objetividad valorable, autosugestionadas por
el propio sujeto paciente o por el propio
psicoanalista. De este modo, embaucado por el
poder de la sugestión hipnótica el paciente
puede acabar construyendo falsas realidades que
jamás existieron más que en su imaginación,
entremezclando sin demasiado sentido recuerdos e
ideas como si de un sueño se tratase. Algo muy
similar a soñar despierto.
Pero entonces... ¿Son tan
distantes nuestras posturas?
Aunque a primera vista pueda
parecerlo, no creo que lo sean tanto. Partiendo
de la base de que todas, si excepción, son
realidades al fin y al cabo. Las realidades
paralelas de las que tú hablas existen y son
innegables, están ahí, por eso un
esquizofrénico paranoide con trastorno bipolar
en un brote psicótico puede ver burros volando
tan reales como tú y como yo, u oír una firme
voz ordenarle que debe matar a alguien por
tratarse del mismo satanás, sin embargo, no
puedo encontrar en ellas el trasfondo espiritual
en el que tú pareces coincidir con la mayoría
de personas que han vivido estas experiencias,
aunque por otro lado, esta divergencia de
posturas tampoco impide que coincidamos en que un
control de dichas "realidades" de forma
voluntaria, como es el caso de las ensoñaciones
por ejemplo, supondría una auténtica puerta a
una nueva realidad que podría llevarnos a vivir
experiencias increíbles y totalmente nuevas para
el ser humano, muy positivas por ejemplo en
sentido terapéutico. Se me antoja ahora que
podría emplearse esta "puerta" en
terapias que ayuden a superar la pérdida
irreparable de un ser querido mediante
"encuentros virtuales".
En este sentido, en el de los
"encuentros virtuales", aunque la
realidad virtual y la inteligencia artificial
están aún bastante lejos de alcanzar este
nivel, sí creo que sería posible lograr estos
encuentros en realidades paralelas a través de
las ensoñaciones, en las que nuestro propio
cerebro podría construir toda una realidad
paralela junto a los seres fallecidos tales como
viajes, encuentros, escenas de la vida cotidiana
como comidas, juegos, charlas, etc.) utilizando
para ello información almacenada en nuestra
memoria (datos sobre lugares, personas, e incluso
abstracta, etc.) y creando nueva información e
historias que también pasaría a nuestro banco
de recuerdos. Estas nuevas escenas que el cerebro
podría proyectar (tal vez por algún mecanismo
de inducción) durante el sueño, podrían
llevarnos a vivir una nueva realidad paralela en
toda regla. Seguro que ir a dormir no volvería a
ser lo mismo para nadie si pudiésemos controlar
en lo más mínimo, el desarrollo de
ensoñaciones.
En este sentido debería
explorarse (aunque seguramente nunca podamos
alcanzar un control total sobre una funcionalidad
del cerebro a ese nivel) la investigación,
además, siempre creo que el estudio y la
búsqueda de respuestas en un campo acaba
arrojando muchas otras luces por el camino que de
otra manera permanecerían enterradas de forma
indefinida. Sin duda un área multidisciplinar
donde disciplinas como la psicología
(biopsicología), neurología, farmacología y
psquiatría, podrían trabajar codo con codo en
pos de objetivos comunes. El control de los
sueños probablemente siga perteneciendo a la
ficción, pero podría abrir sin duda un mundo en
el tratamiento de patologías y desordenes de
orden psicológicos, y que duda cabe que en el
espacio del ocio.
Con todo esto quiero decir que las
realidades paralelas existen, están ahí, y
aunque yo las entienda como distorsiones
perceptivas no dejan de ser tan reales como
cualquier otra, pues la propia realidad
"modelo", "estándar" ó
"estadística" cómo tú la defines, no
es más que una interpretación cerebral concreta
y determinada de los estímulos recibidos y
contrastados con nuestro banco de datos de la
experiencia (memoria). A veces pienso, y este es
otro tema interesante, que somos todo memoria,
pues todo el aprendizaje de un ser humano,
incluidas sus propias realidades, se almacenan en
el gigantesco banco de datos de la memoria.
Bueno, ya resumiendo, si bien todo
lo que te he contado no es más que una
reflexión construida desde una perspectiva
propia y desde mi escaso conocimiento sobre el
cerebro humano, lo que sí quisiera dejarte claro
es mi profunda creencia de que cualquier realidad
es construida por nuestro "masa gris",
igual que pienso que de algún modo cada cerebro,
y por ende cada persona como extensión de éste,
aunque pueda compartir espacio y tiempo con otras
personas, vive una realidad diferente producto de
un procesamiento e interpretación único y
exclusivo, o sea que, la realidad perceptiva de
cada ser humano es única debido a que su cerebro
es único. Incluso una misma persona en
circunstancias aparentemente idénticas puede
percibir realidades diferentes, por ejemplo, si
durante una comida ingerimos una cantidad de
alcohol algo superior a la habitual (vino,
cerveza, etc.) podemos comenzar a ver las cosas
de otro modo distinto provocando cambios en
nuestro estado de ánimo, de algún modo el
alcohol como droga nos lleva a percibir una
"realidad diferente" de nuestras vidas,
aunque probablemente, en el caso de la ingesta de
alcohol y cualquier otra droga, luego siga un
decaimiento de la euforia acompañado de una
desagradable cefalea y de una realidad mucho
menos "idílica". Una vez más hablo
por experiencia propia, experiencia que casi todo
el mundo habrá experimentado en alguna ocasión.
De verdad Jorge, las conclusiones
a las que llego tal vez puedan parecerte algo
simplistas y no sé si lo mío será
agnosticismo, miopía intelectual o espiritual,
pero no puedo dejar de ver un trasfondo
físico-químico y una base fisiológica en todas
las realidades, en todo lo que nos ocurre desde
nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Este es
mi punto de vista, mi realidad, y de paso quiero
agradecerte que me hayas planteado este asunto de
las realidades pues como siempre me ha servido
para poner en orden ideas que andaban por ahí
perdidas, en los recovecos de mi masa gris, pues
también estoy convencido de que detrás de todas
estas realidades no sólo se encuentra nuestro
cerebro sino también nuestro profundo y casi
absoluto desconocimiento sobre él.
Un fuerte abrazo amigo Jorge."

Fdº.: Rafael Lomeña Varo.
Bibliografía
y otras fuentes
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