RAFAEL LOMEÑA VARO
Biografía, proyectos y obra digital
| :: Acerca del autor de Mis Hipótesis y de EuroSuite Utilities |
Ni que decir hay que los años setenta eran malos tiempos para la lírica y por supuesto, para la informática doméstica, por ello, durante la segunda parte de la década de los setenta me vuelco por completo en conocer el mundo de los animales. Enciclopedias como "La aventura de la vida", "Fauna", "Enciclopedia canina" y otras colecciones documentales pasan a engrosar la biblioteca de una personita que apenas ha cumplido los 10 años y programas como "El hombre y la Tierra" marcan en mi una profundo e imborrable legado. La zoología ocupa la mayor parte de mi tiempo
libre hasta la llegada a mi vida de los ordenadores, más
o menos en 1983, momento en el que la microinformática irrumpe
en mi vida de forma impactante. Durante 1983, junto con
algunos amigos, me dedico a remitir cartas a diferentes
empresas nacionales solicitando información y catálogos
sobre microordenadores del momento con el fin de hacerme
con algo de documentación y fingiendo estar interesado en
la adquisición de uno de estos productos. La recepción
de aquellos folletos y catálogos disparaba en nosotros
la imaginación y la mitificación de aquellas
máquinas completamente desconocidas, las computadoras.
Pero sus precios eran prohibitivos para un adolescente con
paga semanal de 500 pesetas (que ya era dinero), y ello
reforzaba nuestra presunción de que aquellas
Durante este periodo, algunos profesores marcaron en mí una huella imborrable con su ejemplo de entrega y vocación, auténticos apasionados por la educación y por el conocimiento, personas muy humanas y conscientes de su papel. Con especial cariño recuerdo a D. Angel Castro Maestro, un auténtico MAESTRO de una calidad humana y un carisma poco común, entrañable y apasionado capaz de hacer soñar a los jóvenes despiertos, y también a D. Eduardo Guerra Melenas, el sabio profesor de matématicas e informática en el instituto y capaz de transmitir desde su humildad verdadera pasión en sus clases. Desde entonces, aún habiendo existido breves etapas de vacío en el contacto con las máquinas, mi cuasi obsesiva atracción por el ordenador permanece intacta y dispuesta a eclosionar en cualquier momento cuando las variables circunstanciales lo permiten.
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Poco después de eso, en 1983-84,
llega a mis manos mi primer ordenador personal y que aún
hoy conservo. Yo aún no podía imaginar que aquella máquina
transformaría mi vida por completo. El ZX-81 de Sinclair,
el predecesor del ZX-Spectrum con un sólo KiloByte de memoria
RAM fue más que suficiente para despertar la mente
de un adolescente inquieto y apasionado por las máquinas
y arrastrarme para siempre al mundo de la computación.
Tras este equipo bastante limitado, otros muchos pasaron
por mis manos durante aquella década prodigiosa que fueron
los '80, el mítico ZX-Spectrum fue el siguiente y
más explotado de todos, más tarde llegaron
los desconocidos Oric-Atmos y Laser-200, la Pocket Computer
Casio PB-1000, el trepidante Commodore Amiga. Algunos de
ellos, aún hoy ocupan un lugar privilegiado en mi estantería,
otros muchos quedaron suspendidos y mitificados para siempre
en un sueño que nunca pudo hacerse realidad (Sinclair QL
y Laser 3000), aunque quien sabe, tal vez algún día...
